
Este joven venezolano de 29 años es una de las promesas musicales más reconocidas a nivel mundial. Comenzó a tocar violín a los 5 años, a los doce ya dirigía una orquesta en Venezuela. Hoy en día llena salas de concierto alrededor del mundo y teatros de la talla de la Scala en Milán.
¿Cómo fue su primer acercamiento con la música?
El violín es un instrumento muy difícil porque no está temperado. Es decir, no es como el piano que esta afinado y cuando tú tocas una tecla, suena. Para que suene una nota en el violón es muy difícil.
Todos son esenciales. El instrumento del director es la orquesta y aunque existen distintos formatos de orquesta- la orquesta de cámara, el ensable de viento de madera, de metal, la banda de la orquesta, la de cuerda- todos los instrumentos son importantes. Eso sí depende la orquestación que quiera el compositor.
¿Qué orquestas ha dirigido?
Yo he dirigido mucho en Venezuela. Comencé cuando tenía 12 años y a los 13 ya estaba dirigiendo continuamente. En Europa, por ejemplo, trabajé con la orquesta de Radio France en París y la dirigí por primera vez en el 2006 en un concierto de música latinoamericana.
Sin quitarle la importancia a la educación musical europea allí es muy difícil que un director diriga una orquesta, se necesita pasar 5 años estudiando el piano. En Venezuela yo ya tenía una orquesta que yo mismo dirigía, esa fue la mejor educación para mí. Fue una oportunidad única. Comencé con la Orquesta de Cámara Amadeus, después con las Orquestas Juveniles del estado de Lara, la Orquesta de Bolívar, luego la Sinfónica de Lara y la Orquesta Juvenil de Caracas que dirigí durante 3 años.
Todos los escenarios tienen algo especial, pero quizás el más emocionante fue mi primer concierto con la Sinfónica de Lara a mis 16 años. En estos días dirigí la Orquesta Filarmónica de Viena que es un ícono en el mundo. Me sentí muy bien porque yo la dirigía cuando tenía 7 años en mi casa con el disco (jajaja).
Todas, cada una tiene su dificultad ya que cada una es muy diferente de la otra. No se puede decir que Mozart es más fácil que Maller, porque Mozart tiene su dificultad, quizás no es tan virtuoso como Maller pero tiene otra tipo de virtuosismo: los colores, la forma de tocarlo, la simpleza. Mientras más simple es la música mucho más difícil es hacerla, porque te exige mucho más a ti. Morzart tiene una forma sencilla, pero el resto lo tengo que poner yo. El director es un creador, soy yo quien tengo que crear la música.
El maestro venezolano José Antonio Abreu está trabajando mucho en Colombia, especialmente en Medellín, Bogotá y Cali. Sé que hay un movimiento que todavía no se ha destapado. Sin embargo, el problema no sólo en América Latina sino en el mundo es la burocracia. Todo se tranca por la burocracia, si hay un proyecto que está avanzado y que cuesta un poco más de dinero del presupuestado el proyecto se tranca, el dinero tiene que ir entonces para otro bolsillo y ese ha sido el problema de las artes. En Venezuela, gracias al maestro Abreu, hemos sacado estos proyectos adelante.
El sistema de orquesta tiene alrededor de 260.000 niños, pero el maestro Abreu quiere llegar al millón de niños. Además hay 70.000 coralistas, más los músicos populares que forman el sistema, es gigantesco. También se está trabajando en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. Asismimo se está expandiendo en Escocia y en Los Ángeles.
Uno de mis objetivos es promover los jóvenes directores venezolanos. Evidentemente las orquestas juveniles ya están muy bien vistas fuera de nuestro país, pero ahora viene la etapa de las nuevas generaciones que deben tener la oportunidad que yo he tenido durante los últimos años. El hecho de que los jóvenes tengan acceso a las artes y a la música cambia a la sociedad de verdad, y eso es lo que estamos haciendo ahora. Eso es lo que la gente necesita y eso es lo que estamos exportando al mundo.
Estoy establecido en el avión. Ahí está mi casa por ahora.
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