25 de febrero de 2010

Dulce como la miel

Con ojos tiernos y cariñosos Yusurf le susurra a su padre todo lo que piensa, hasta sus más profundos secretos. Todas las mañanas, con su único par de zapatos, el pequeño sale para la escuela guiado por un astuto búho que lo conduce entre ríos y caminos de piedra, entre la inmensidad de las montañas y de la naturaleza más hermosa e imponente.

Así comienza la conmovedora película turca Bal (Miel), ganadora del Oso de Oro en la Berlinale en días pasados. El film completa la trilogía del director y escritor Semith Kaplanoglu, uno de los más aclamados en la industria cinematográfica actual.

Bal es el trabajo que cierra la trilogía sobre Yusuf. En “Sut” (Leche) se cuenta la historia del joven en la universidad, en “Yumurta” (Huevo) el personaje llega a la edad adulta y esta vez en Bal (Miel), la historia cuenta la infancia del pequeño.

Pero las aventuras de Yusuf no se detienen llegando a la escuela. El pequeño tiene problemas aprendiendo a leer y más de una vez sus amigos se burlan de su nerviosismo a la hora de participar en público. Su padre Yakup, con quien comparte una estrecha y amorosa relación, percibe la tristeza de Yusuf en las noches y cada vez que lo ve pensativo lo invita a recorrer, junto con la mula y el búho, los paisajes más maravillosos de la región del Mar Negro.

“Para Yusuf y su padre el bosque representa un lugar de cuento que contiene muchos misterios. El bosque es un lugar mágico dentro del cual ellos mismos desaparecen y aparecen nuevamente. No es un lugar como cualquier otro, constituye un lugar con árboles grandes y creaturas misteriosas”, confirmó Kaplanoglu en la rueda de prensa.

Yakup, el padre del niño, es apicultor y su trabajo consiste en escalar altísimos árboles para atrapar miel. Un día, Yakup se ve obligado a hacer un viaje arriesgado y el pequeño debe quedarse acompañando a su madre en la casa. Pasan días y semanas y el padre no regresa. Su madre se preocupa. Una noticia fatal se aproxima.

“Yakup se encarga de recoger la miel, la cual es considerada una de las más especiales y ricas de la región. Esa miel terapéutica es la esencia del viejo mundo, representa el conocimiento y el saber para los habitantes de la región. Esta profesión es peligrosa y muy arriesgada. La admiración del niño por su padre tiene que ver un poco con su trabajo poco convencional. Para mí, tiene algo que ver con la futura vocación de Yusuf, la poesía”, aseguró el director.

Frente a los periodistas Semith Kaplanoglu confesó incluir algunos rasgos autobiográficos en el personaje de Yusurf, recordando su niñez y sus viajes extraordinarios y misteriosos en Turquía y en donde él mismo vivió y sintió esa fragilidad y desesperanza de vivir cerca del bosque. “El personaje lo saqué de mis propias experiencias, con Yusurf hago referencia a mi propia juventud y a mi niñez: mis problemas en la escuela cuando estaba aprendiendo a leer y a escribir, mis preguntas a los mayores, la crueldad intensa y la riqueza de la naturaleza. Yo también viví esa permanente incomprensión de la vida, esos sueños, alegrías y tristezas. Espero con esta película llegar a la verdad de Yusuf”.

Una de las particularidades de Kaplanoglu es que nunca utiliza música en sus películas ya que el sonido de la naturaleza abarca en sí mismo la manera perfecta de acompañar cada escena”. “La película esta llena de símbolos y de silencios y esa falta de diálogo es a veces muy difícil de trabajar. De todas formas yo quería filmar el sonido real de los lugares que a veces percibimos, mostrar la luz y la oscuridad de la región como es realmente. Quise ser lo más básico posible para percibir la verdadera esencia del lugar”.

En cuanto a la actuación de Bora Altas, el pequeño de 4 años y protagonista de la película, el director no hizo más que halagar su actuación: “ Bora hizo un papel increíble, hubo situaciones difíciles de concentración, pero lo hizo realmente bien. Fue una experiencia maravillosa y creo que fue gracias a él que pudimos llevar a cabo este proyecto. En la vida real Bora es muy hablador y lo más complicado fue que no hablara, su personaje es todo lo contrario a quien él es en realidad!”.

Pero parece ser que el mismo Bora no vio el problema, y así lo respondió al concluir la rueda de prensa: “ La verdad es que no fue nada difícil, yo hice todo lo que me decía el director y creo que a él le gustó”, dijo el pequeño acompañado de un pequeño oso de peluche entre los brazos.

17 de febrero de 2010

Todos quieren ir a Berlín

Berlín, 15 de Febrero 2010

A pesar de la imparable nieve que cubre Berlín desde hace una semana, las filas para comprar las boletas en los diferentes puntos de venta alrededor de la Potsdamer Platz se hacen cada vez más largas y los cafés no dejan de atender la cantidad de gente que, viajando desde cualquier parte del mundo, busca una bebida caliente mientras espera el comienzo de la siguiente película.

La Berlinale es hoy, sin lugar a dudas, el lugar de moda en Europa y lo es porque Berlín se ha convertido en los últimos años en una ciudad moderna, abierta, cosmopolita, mucho más internacional y con mejores propuestas culturales que ciudades como París, la cual muchos critican hoy por haberse convertido en una “Ciudad-Museo”.

Comparado con Cannes o Venecia, la Berlinale es el festival de cine más esperado en el mundo. Se estableció durante los años de la Guerra Fría convirtiéndose, después de la caída del muro, en un símbolo de apertura y cambio. Categorías como Panorama y Forum (en la cual está participando la película colombiana “El vuelco del cangrejo” del director Oscar Ruíz Navia) hacen del festival un evento que incluye películas experimentales y novedosas, en donde jóvenes cineastas de todo el mundo dan a conocer sus propias ideas, un lugar de expresión con la presencia de una audiencia abierta. “Lo increíble de este festival es que realmente le da la oportunidad a producciones pequeñas de llegar a ser mundialmente conocidas”, asegura la actriz inglesa Tilda Swinton en la ceremonia de apertura. La Teta Asustada, por ejemplo, producción peruana-alemana, ganadora del Oso de Oro en el 2009, está hoy nominada a los premios Oscar como mejor película extranjera. 

Gary Shapiro, ejecutivo de Sony y miembro del comité de los Oscares en la categoría de Mejor Película Extranjera confiensa no perderse del festival desde los años noventa: “ Berlín siempre ha tenido un aire distinto al de Cannes. En Berlín se encuentra la gente más inteligente, el festival es mejor organizado, hay mejores productos, y es verdad que los organizadores no son tan presumidos”.

Uno de los puntos claves de la Berlinale es que promueve el cine alemán y le abre las puertas a nuevos y jóvenes talentos de este país. El americano David Hudson, escritor para películas, vive en Berlín desde hace 15 años, y considera el festival como el más interesante, innovador y desafiante: “Una de las grandes fortalezas de la Berlinale es quizás lo que ha logrado con el cine alemán. Cannes, por el contrario, continua su tradición de rechazar muchas de las películas alemanas”.

Otra de las particularidades consiste en hacer partícipe a la ciudad entera. Desde el 11 hasta el 22 de febrero se organizarán actividades, conferencias y eventos culturales en diferentes puntos de la ciudad, abiertos a todo el público. Según Shapiro: “La evolución de Berlín la ha convertido en una ciudad verdaderamente global e internacional. Hace algunos años, todos querían ir a Roma o a París y no a Berlín. Pero esto está cambiando”.

Asimismo, Rainer Rother, director artístico de la Cinemateca Alemana asegura: “ En Cannes no hay mucha gente de Cannes que vaya al festival. La Berlinale no es solamente para expertos, es un orgullo que sea un festival verdaderamente público. Parte de la tradición del festival es también que es cercano a la gente de Berlín”.

Festivales de talla mundial como lo es Cannes, el balneario francés por excelencia, o Venecia, la ciudad más romántica del mundo. Esta vez la crema y nata del cine olvidó las inclemencias del invierno europeo para disfrutar  lo mejor de lo mejor en la deliciosa y apasionante capital alemana.