
9 de marzo de 2010
Patada en el rabo para Sarkozy

8 de marzo de 2010
un día sin "ellos"
De esta lucha surgió el colectivo francés « 24 horas sin nosotros » el cual organizó el pasado primero de marzo la primera jornada sin inmigrantes. El comité, con el apoyo de varios representantes sindicalistas, le propuso a las diferentes comunidades de inmigrantes en Francia, Italia, Grecia y España evitar, durante 24 horas, participar en cualquier tipo de actividad económica para demostrar así el aporte positivo y la importancia de la inmigración en el país.
« Con esta iniciativa, la gente comprenderá que nuestra presencia contribuye a la economía del país y que nosotros lo representamos de manera política, económica y cultural. Nosotros creemos que la inmigración es una riqueza y una necesidad. Francia se construyó gracias a sus inmigrantes y para que nuestro país funcione se necesita de todos, desde quienes caminan por las calles hasta los que trabajan en los ministerios », aseguró Nadia Lamarkbi, periodista y organizadora del evento.
En París, desde el mediodía, un enorme grupo de inmigrantes bailó al ritmo de tambores y maracas justo en frente de la alcaldía. « Sarkozy no esta aquí, Besson no esta aquí, aquí estamos nosotros los ‘sin papeles’ », repitieron varias veces, exigiendo de una vez por todas una ley justa para todos.
« Aunque vivir sin papeles sigue siendo un riesgo, nosotros seguimos luchando para que el gobierno francés nos ayude a la regularización. No somos delincuentes, pagamos impuestos, cumplimos las reglas de cualquier ciudadano. Nuestros abuelos lucharon y murieron por Europa, nosotros tenemos todo el derecho de estar aquí», aseguro Fofanabakary, inmigrante senegalés, quien vive en Francia sin papeles desde el 2001.
Aunque muchos de los « sin papeles » continuarán luchando por quedarse en Francia cueste lo que cueste el panorama no es alentador. El ano pasado el gobierno francés expulsó 29 mil extranjeros en situación irregular, una cifra superior al objetivo establecido, la situación en los diveros banlieu parisinos empeora y la estigmatización y el rechazo genera cada vez más incertidumbre y preguntas.
Miedo y paranoia en Shutter Island

Shutter Island cuenta la historia del mariscal Teddy Daniels (Leonardo di Caprio) y su colega Chuck Aule (Mark Ruffalo) quienes en 1954 tienen como misión buscar a una mujer perdida que escapó del Ashecliffe Hospital, una clínica siquiátrica localizada en la mitad de una isla, cerca de Boston. Las intensas lluvias y una fuerte tormenta dificultan la búsqueda del posible cadáver de la mujer quien, después de varios años de reclusión, escapó una noche de su celda sin dejar huella alguna.
Evidentemente, la conferencia de prensa se centró en la estrecha relación entre Leonardo di Caprio y Martín Scorsese quienes, desde hace varios años, han trabajando juntos en varios proyectos conformando un dúo, para muchos, entre padre e hijo : « Cómo no voy a trabajar con uno de los grandes maestros del cine como lo es Martin Scorsese. Yo crecí viendo sus películas, y nunca voy a olvidar la primera vez que vi Taxi Driver. Ambos compartimos el amor por el cine y hemos vivido experiencias únicas durante estos años. Además, nos gustan los mismos postres italianos », aseguró di Caprio entre risas.
La historia se desarrolla en plena Guerra Fría en un ambiente de miedo, terror y paranoia. La ansiedad y el drama del personaje principal logran que el thriller desoriente al espectador hasta el final. « Me interesó mucho que la historia se desarrollara en los años cincuenta porque yo mismo crecí en esa época, con ese terror y con ese miedo. La película es compleja, es como un rompecabezas emocional lleno de paranoia y misterio. Esas fueron las sensaciones que me inspiraron para trabajar en ella », aseguró el gran maestro del cine, Martin Scorsese.
Asimismo, Michelle Williams, viuda del actor Heath Ledger y quien juega en el film el papel de la esposa de di Caprio aseguró que, a pesar de la maravillosa compañía, el rodaje de la película fue extenuante. « El film es muy oscuro y el trabajo fue realmente intenso. Nunca creí estar tan cerca de actores tan importantes”.
« Sí», adhirió di Caprio, « quizás este ha sido uno de los papeles mas difíciles que he hecho. Aunque también recuerdo que el Aviador fue una experiencia muy fuerte para mí, porque fue ahí que me di cuenta que estaba trabajando con un gran maestro, y la enorme responsabilidad que tenía al estar actuando en una de sus películas. Me encantaría devolver el tiempo y volver a hacer el papel del Aviador».
El miedo, el terror, la paranoia y el misterio no dejan de ser temas vigentes en la actualidad y así lo afirmó sin tapujos uno de los productores de la película: « Esa manera de jugar con la cabeza de la gente, ese miedo que sentimos es algo que tiene mucho que ver con lo que estamos viviendo hoy en día. No estamos tan lejos de la historia de hace más de 50 años ».
El cangrejo va para adelante

Oscar: La película nació de mi experiencia en este lugar. Al principio iba a descansar y a hacer camping en la casa de Cerebro, el personaje que participa en la película. En unas vacaciones un hombre de la ciudad llegó al pueblo y se instaló al lado de la casa de Cerebro creando conflictos entre la comunidad. A partir de ese momento me pareció que valía la pena hacer una película que mostrara esas contradicciones a través de un viajero que se queda atrapado en el pueblo. En el guión trabajamos desde el 2005 y poco a poco comenzamos a pedir los permisos para comenzar a rodar.
El Pacífico es una zona poco explorada en el cine, una zona de olvido, y por eso la película tiene ese ambiente gris, melancólico, porque es como una metáfora de esa crisis que se vive el país. De parte de ellos siempre hubo mucho apoyo e interés en participar y una enorme confianza para desarrollar lo que nosotros queríamos hacer. Antes del rodaje, para conocernos mejor, organizamos actividades con ellos: proyecciones de películas y de teatro al aire libre y talleres de video con jóvenes del sector. Todo esto sirvió para que cuando filmáramos hubiera mucha confianza y tranquilidad.
Yo trabajé en el guión a través de una serie de vivencias que había tenido allá, pero durante tres años el guión fue cambiando. Sí quise trabajar con secuencias no planeadas y dejar que los actores naturales fueran libres para decir o hacer lo que querían. Claro, esa fue una de las dificultades del proceso, mezclar actores profesionales con no profesionales.
Rodrigo: Esta experiencia me llegó por afinidad. Mi contacto con afrodescendientes venía desde tiempo atrás porque durante algunos años trabajé como profesor en el distrito de Aguablanca. La dificultad fue que mi experiencia en el cine era mínima en ese momento, tengo una formación en teatro, y tenía que nivelarme a los actores naturales: la manera como hablan, como opinan, como miran. Este es un proyecto que nace de las entrañas de una gente que quiere hacer algo, con pocos recursos, sin un deseo de figurar en público, y lo más interesante es que a partir de una experiencia mínima, la historia alcanza una gran trascendencia humana.
Gerylee: Esta zona es una de las más lluviosas en el país. Es un lugar gris, más del 50 por ciento del tiempo nos llovió e inclusive nos atrasamos en una semana de rodaje por los improvistos climáticos.
Gerylee: Sí, y es la proyección que más emoción me ha dado porque es volver al lugar del cual salió. Ellos tienen otra cultura visual a través de la televisión y no están acostumbrados a ver lo que nosotros estamos presentando. Teníamos muchas inquietudes, pero el pueblo la recibió con mucho cariño. Estaban muy orgullosos de ser parte de esto.
Oscar: En Contravía Films tenemos un nueva película en la que estamos trabajando que se llama “La Sirga”, dirigida por William Vega, asistente de dirección de “El vuelco del cangrejo”. Vamos a rodar a principios del próximo año en el sur del país en la laguna de Cocha. Queremos seguir trabajando con este tipo de historias que partiendo de microcosmos explican de alguna manera la complejidad de un país como Colombia.
Entrevista publicada y editada en El Espectador:
La otra revolución

Cuando en cualquiera de nuestros países de América Latina se habla de revolución lo primero que se nos viene a la cabeza es la fotografía trillada del Ché Guevara fumando tabaco, o bien la imagen del trío Chávez, Morales y Correa y su “revolución bolivariana”, tan de moda en los últimos años.
Esta vez, la palabra invoca una idea muy distinta. La película “Revolución” reúne diez cortometrajes de un grupo de directores aturdidos de la cantidad de celebraciones y actividades organizadas para conmemorar el bicentenario de la movimientos revolucionarios de 1910 en México. Así lo aseguró uno de ellos, Rodrigo Plá, horas antes del estreno en el Festival de Cine en Berlín: “Al investigar lo que estaba haciendo el gobierno en torno a los festejos del bicentenario descubrí que estaban sobredimensionados, tenemos 2.300 festejos oficiales este año con un gasto enorme de dinero. A través de cortometrajes quisimos abordar el hecho que al gobierno le importa poco lo que pasa en el país, lo que fueron los principios que llevaron realmente a la revolución”.
La idea original y la coordinación del proyecto estuvo a cargo del productor Pablo Cruz quien les propuso trabajar en contados minutos una mirada personal de la revolución: en dónde está, cómo se ve, cómo se siente. « La idea consistía en que cada quien hiciera su propia reflexión y que nadie estuviera influenciado por la idea del otro. Terminarlo fue realmente una locura! Nos tomó casi tres meses organizarnos, pero estamos muy contentos que sea aquí en Berlín donde veremos el trabajo de todos al mismo tiempo”.
La producción comprende cortometrajes de grandes y reconocidos directores como Rodrigo Plá, Carlos Reygadas y Amat Escalante, súper estrellas como Gael García Bernal y Diego Luna, mujeres talentosas como Mariana Chenillo y Patricia Riggen y al reconocido colombiano Rodrigo García Barcha. García Barcha, quien ha trabajado como director, guionista y director de fotografía de múltiples series americanas y películas explicó en Berlín el porqué de su trabajo titulado La 7th y Alvarado. La historia está inspirada en Los Ángeles, la ciudad clásica americana que hoy cuenta con la tasa más alta de mexicanos en el exterior. Escogió como escenario la esquina del famoso Deli Langer’s, “un restaurante histórico que no tiene nada que ver con lo latino pero que fue precisamente el que me motivó a mostrar esa nueva identidad mexicana”, aseguró García Barcha en la rueda de prensa. “Cuando veo a los mexicanos que viven en Estados Unidos y que tienen un nexo muy fuerte con México la pregunta que me hago es qué tanto de México hay o no en ellos. Si la revolución hubiera logrado sus principales cometidos como aliviar la pobreza y mejorar la justicia social, tal vez no habría esas olas de inmigración”, concluyó.
Asimismo, el dúo dinámico de Gael García Bernal y Diego Luna, entre chistes y festejos y robándose las miradas de todos los asistentes, no ocultó la dificultad del proyecto, ya que a pesar de la fama y del éxito, su experiencia como actores es corta, más aún como directores : “Nosotros lo único que estamos haciendo es arriesgarnos a contar historias. Fue increíble la idea de tener que dirigir, aunque sigue siendo una situación muy miedosa”, confirmó García Bernal.
“Revolución” es una propuesta arriesgada e inteligente que demuestra a través de historias de mexicanos comunes y corrientes que los conflictos, la pobreza y las injusticias del México pre-revolucionario continúan desgarrando a sus habitantes hasta el día de hoy.