
Hoy el ministro de inmigración, integración y de identidad nacional Eric Besson lanzó en Francia un debate público que seguramente dará de qué hablar durante los próximos meses. Los prefectos de policía comunicarán esta semana las fechas de los debates que tratarán un tema específico, el de la identidad nacional.
Estos debates tienen como objetivo, según Besson “reafirmar los valores republicanos y el orgullo de ser francés”. Besson enviará a cada prefecto una pequeña “guía de uso” con 200 preguntas para que ciudadanos del común respondan libremente a preguntas como las siguientes: “Es “el vino”, “nuestros paisajes” o “nuestras catedrales” los que forjan nuestra identidad nacional? Se debe aceptar a los extranjeros para “sostener nuestra demografía”?
Estas y otras espinosas preguntas han, sin lugar a dudas, molestado a más de uno, ya que para muchos, la pregunta de lo que es “ser francés” no tiene razón de ser. Hoy mismo, el portavoz del PS, Benoît Hamon, aseguró que nadie de su partido participará en ese debate.
Este evento es quizás una estrategia más planteada por Nicolás Sarkozy para subir puntos en las encuestas, en uno de los momentos más preocupantes de su mandato. Sin embargo, esta nueva propuesta es riesgosa, ya que, queriendo, o sin querer queriendo, el jefe de gobierno está tratando un tema muy delicado en Francia, un país que ha sido muy criticado por el manejo del tema de la inmigración, sobre todo desde que este llegó al poder.
¿Qué ha pasado entonces con el imaginario de una Francia gloriosa?, ¿Sigue siendo reconocida como el país de la “libertad, igualdad y fraternidad”? Es que acaso se están perdiendo los valores del país que tanto ha luchado por defender los derechos humanos en el mundo? Para Xavier Emmanuelli, cofundador de Médicos sin Fronteras, Francia hoy se está mirando a sí misma y se está cuestionando: “Francia tiene un lugar particular en el mundo, es algo así como un mito. Es una tierra de progreso, de avances científicos y sociales. Pero también es un país con un pasado colonialista. Con sus contradicciones, Francia busca su lugar en el mundo y hoy se está cuestionando”.
Lo que sí es cierto es que si Sarkozy está buscando subir puntos en las encuestas con estos debates esta nueva estrategia puede costarle muy caro. Buscar lo que realmente significa ser francés excluye necesariamente a quienes no son del “todo franceses”, lo cual, en términos generales, es el caso. Además, de que serviría definir quién es francés y descartar quien no lo es en un país cada vez más diverso y plural como lo es Francia?
