3 de diciembre de 2009

La revolución del conocimiento

Invitado por el Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC) de la prestigiosa universidad de Sciences Po en París, el presidente dominicano Leonel Fernández reiteró su posición de mediador del conflicto entre Colombia y Venezuela.

« Hay que tener amigos en todas partes y es por esta razón que nosotros vamos a mediar, en tiempos difíciles, para que las relaciones se establezcan entre ambos países. La República Dominicana hará todo lo que esté a su alcance para evitar un conflicto bélico entre Colombia y Venezuela ».

En la conferencia titulada “ La democracia en América Latina en el tiempo de los Bicentenarios : una mirada caribeña”, el mandatario, en un diálogo amable, frentero y abierto con los estudiantes de la universidad, explicó la importancia de los procesos democráticos en América Latina sin negar la dificultad de alcanzar gobiernos perfectos. « Las democracias en América Latina por ser tan nuevas son débiles y frágiles y nosotros, los gobernantes, muchas veces no podemos suplir con todas las necesidades exigidas por el pueblo ».

Sobre el tema de Chávez y el socialismo del SXXI, el primer mandatario invitó a los estudiantes a analizar más a fondo este fenómeno, al cual se le debería poner más atención y cuidado. “ La de Chávez es la revolución bolivariana, la mía es una revolución democrática que se apoya en el conocimiento”, concluyó el presidente Fernández, uno de los presidentes latinoamericanos que más se ha interesado por crear espacios de discusión abierta con los jóvenes y desarrollar en su país verdaderos cambios en las comunicaciones y el avance de nuevas tecnologías.  

16 de noviembre de 2009

Pan francés y vino tinto

Hoy el ministro de inmigración, integración y de identidad nacional Eric Besson lanzó en Francia un debate público que seguramente dará de qué hablar durante los próximos meses. Los prefectos de policía comunicarán esta semana las fechas de los debates que tratarán un tema específico, el de la identidad nacional.

Estos debates tienen como objetivo, según Besson “reafirmar los valores republicanos y el orgullo de ser francés”. Besson enviará a cada prefecto una pequeña “guía de uso” con 200 preguntas para que ciudadanos del común respondan libremente a preguntas como las siguientes: “Es “el vino”, “nuestros paisajes” o “nuestras catedrales” los que forjan nuestra identidad nacional? Se debe aceptar a los extranjeros para “sostener nuestra demografía”?

Estas y otras espinosas preguntas han, sin lugar a dudas, molestado a más de uno, ya que para muchos, la pregunta de lo que es “ser francés” no tiene razón de ser. Hoy mismo, el portavoz del PS, Benoît Hamon, aseguró que nadie de su partido participará en ese debate.

Este evento es quizás una estrategia más planteada por Nicolás Sarkozy para subir puntos en las encuestas, en uno de los momentos más preocupantes de su mandato. Sin embargo, esta nueva propuesta es riesgosa, ya que, queriendo, o sin querer queriendo, el jefe de gobierno está tratando un tema muy delicado en Francia, un país que ha sido muy criticado por el manejo del tema de la inmigración, sobre todo desde que este llegó al poder.

¿Qué ha pasado entonces con el imaginario de una Francia gloriosa?, ¿Sigue siendo reconocida como el país de la “libertad, igualdad y fraternidad”? Es que acaso se están perdiendo los valores del país que tanto ha luchado por defender los derechos humanos en el mundo? Para Xavier Emmanuelli, cofundador de Médicos sin Fronteras, Francia hoy se está mirando a sí misma y se está cuestionando: “Francia tiene un lugar particular en el mundo, es algo así como un mito. Es una tierra de progreso, de avances científicos y sociales. Pero también es un país con un pasado colonialista. Con sus contradicciones, Francia busca su lugar en el mundo y hoy se está cuestionando”.

Lo que sí es cierto es que si Sarkozy está buscando subir puntos en las encuestas con estos debates esta nueva estrategia puede costarle muy caro. Buscar lo que  realmente significa ser francés excluye necesariamente a quienes no son del “todo franceses”, lo cual, en términos generales, es el caso. Además, de que serviría definir quién es francés y descartar quien no lo es en un país cada vez más diverso y plural como lo es Francia?

7 de noviembre de 2009

Hips don't lie

Después de ver finalmente en qué paró la historia de las dos reinas (Diana Salgado y Catalina Robayo) escogidas para representar al mismo departamento (Valle), lo único que me quedan son interrogantes. En primer lugar, me parece inaudito que la justicia tome parte de su valioso tiempo para resolver problemas como estos, cuando hay millones de personas en Colombia que esperan largos meses y hasta varios años para recibir una respuesta a peticiones mucho más serias y trascendentales. 

Al ver las imágenes en la televisión y las fotografías en la prensa no se sabe cuál de los tres protagonistas de esta “tragedia” es más patético: si Raimundo Angulo, quien con su voz temblorosa y sus ojos perdidos en los rabos de las niñas defiende a una candidata y después a la otra para ser lo más politically correct y no meterse en problemas con nadie, si la pobre señorita del Valle 2 (Catalina Robayo), quien tendrá que irse del reinado después de haber disfrutado de esta “corta pero inolvidable experiencia y quien se ganó (como premio de consolación) la invitación pagada por el hotel Hilton y por Angulo para quedarse hasta el día de la premiación y poder ver “el reinado desde otro punto de vista”, o si la otra, la señorita del Valle 1 (Diana Salgado), la “verdadera”, a quien sacaron del reinado por gorda, ganó la tutela y hoy vuelve al ruedo con más fuerza y con más caderas. Hips don’t lie.

Trato de buscar razones que me convenzan de porqué los reinados son algo positivo y constructivo para el país. Para que sirven los reinados? Para qué sirven las reinas? Exaltar la belleza nacional? Crear amistades verdaderas entre mujeres hermosas? Incrementar el turismo en Cartagena? Construir un mundo y un país mejor? Alguien sabe qué hace una reina de belleza durante un año? Y aun peor, a qué se dedicará Raimundo durante ese mismo periodo de tiempo?

30 de octubre de 2009

La mordida del perro

Una asociación francesa que promueve el cine sobre Colombia acaba de realizar su evento en París. Conexión Colombia estuvo en esta fiesta llena de imágenes, música e historias muy colombianas.

Ana María Durán
Corresponsal en Francia
Octubre 28 de 2009

Los corredores de las instalaciones de la Alcaldía del barrio doce, en el sur de París, estaban repletos de colombianos, franceses, niños, adultos y jóvenes universitarios esperando que las puertas de uno de los salones se abrieran para poder entrar. 

Al abrirse todos entraron en desorden al salón acalorado y vaporoso, emocionados de ver a la extrañada y querida Colombia a través de imágenes, música y personajes desconocidos.
 
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“Para las tres funciones que realizamos entre las dos de la tarde y las ocho de la noche tuvimos el salón completo. Esta primera programación fue un éxito total, lo cual nos ha llenado de gran satisfacción”, aseguró Giovanni Randazzo, uno de los organizadores del evento.

La muestra fue el primer evento organizado por la asociación ‘El perro que ladra’, invitada por la Fundación Tierradentro a hacer parte del festival 'Viva Colombia' que desde hace algunos años se realiza en el barrio doce de París.
 
'El perro que ladra' está compuesta por un grupo de profesionales en audiovisuales, investigadores y jóvenes estudiantes en artes dedicados a buscar material cinematográfico sobre Colombia, realizado por colombianos o por extranjeros. “La pregunta que nos impulsó a buscar este material fue cómo se habla y cómo se puede hablar de una situación política, económica y social tan compleja, y dolorosa como la colombiana, de una manera crítica y original a través del medio audiovisual”, señaló Randazzo, uno de los fundadores de la Asociación. “Reunirnos nos permitió compartir el material del que cada uno disponía, pero sobre todo analizarlo y reflexionar a partir de él. El análisis de cada película desemboca en una nutrida reflexión sobre diferentes aspectos de la situación del país.”

Creada en el 2009 y con sede principal en París, ‘El perro que ladra’ ha recolectado material de este tipo y espera expandir sus horizontes y poder
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 llegar a proyectar filmes de otros países de América Latina como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y Paraguay. 

El curioso nombre nació de la expresión popular “Perro que ladra no muerde”. El propósito del equipo consiste en parecerse a ese perro que ladra, se manifiesta, grita y se expresa libremente, pero que no muerde, que no es violento, ni que incita a la violencia sino que, por el contrario, motiva a la unión y a la mutua comprensión entre los diferentes actores sociales de un mismo país.

En su primera convocatoria «El llamado del perro» recibieron más de 50 películas, “para fortalecer y promover la interacción entre realizadores franceses y colombianos”. 

“Para esta primera convocatoria hemos aceptado producciones audiovisuales de todo género, duración y formato,  películas de ficción o documentales, vídeo clips, video arte, cine experimental, animación y reportajes. No hemos impuesto grandes restricciones, ya que buscamos integrar a nuestro archivo fílmico una diversidad de obras audiovisuales que nos permita participar en diferentes tipos de manifestaciones y al mismo tiempo establecer un panorama de la producción cinematográfica colombiana contemporánea”, aseguró otro de los miembros del equipo. 

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En la primera edición del Festival fueron presentadas piezas de Marlon Vásquez (“Doña Ana”), María Isabel Sarmiento (“Yo, la de adentro”), Héctor Ulloque Franco y Manuel Ruiz Montealegre (“Hartos Evos aquí voy”), el colectivo Kinoclaje (“Tomasita y el caimán” - ver video abajo -), y Nicolás Rincón Guille (“En lo Escondido”), entre otros. 

Todas despertaron la atención de los espectadores quienes, entre carcajadas, lágrimas y suspiros, presenciaron las diversas miradas de la compleja y multifacética realidad colombiana. En el filme “En lo Escondido”, por ejemplo, Rincón Guille presentó la historia de Doña Carmen, una mujer que, a través su propia experiencia, relata de qué manera su vida se ha visto entrecruzada entre la violencia de su marido, las fuerzas paramilitares, la magia de la selva y la soledad de la vejez.

Y así terminó este primer evento. Los asistentes salieron del salón con la misma velocidad y fuerza con la que entraron. Pero ya no con la inquietud de lo que está por verse, sino con satisfacción, y el recuerdo de un país lejano, añorado y sufrido.

Para mayor información:
El perro que ladra (Le chien qui aboie)
29, rue Richard Lenoir, 75011 Paris, France

24 de octubre de 2009

Un día para volar





Artículo publicado en la Revista Avianca en Octubre 2009

Después de una increíble semana en la caótica y calurosa Estambul, me trasladé entonces al centro de Turquía. El domingo tomé un bus nocturno directo a Capadocia, una de las paradas obligadas de los miles de turistas que visitan hoy este país. El viaje en bus está muy bien organizado. Existen varias compañías que ofrecen múltiples rutas para viajar a precio razonable (40 liras que equivalen a 20 euros). Escogí Metro por la comodidad de las sillas y por los deliciosos paradores en los que se detiene durante las diez largas horas de viaje. Desde Estambul hasta Capadocia hay aproximadamente 730 kilómetros de distancia.

Famosa por su tradición cultural, histórica y sobre todo religiosa, esta región se convirtió, entre los siglos 300-1200 AC, en el centro del cristianismo, lugar en donde los primeros migrantes cristianos encontraron un refugio seguro frente a la persecución de los soldados romanos. La población cristiana se dedicó, en ese entonces, a construir abadías, monasterios e iglesias entre las enigmáticas cuevas en las cuales era fácil esconderse y protegerse de sus enemigos.

Entre las cinco provincias que comprenden la Capadocia, Aksaray, Nevsehir, Nigde, Kayseri y Kirsehir, mi destino final fue Göreme, un pequeño pueblo ubicado a 15 kilómetros de Nevsehir. La llegada en las primeras horas del día a un lugar extraño siempre me ha desorientado, pero un amable joven me estaba esperando en la pequeña estación de buses para llevarme al Hotel Kelebek, uno de los muchos hoteles en Capadocia que ofrecen la posibilidad de dormir dentro de las impresionantes chimeneas. 

Entre las variadas caminatas y excursiones que ofrecen los tours de dos, tres o cuatro días en esta increíble ciudad, mi viaje a Capadocia tuvo, desde el principio, un único propósito: cumplir mi sueno de montar en globo. Así fue como, con más de tres semanas de antelación, ya había asegurado mi puesto para no arriesgarme a la falta de cupo en los intensos y turísticos meses de agosto.

El comienzo de una nueva aventura

La cita con los organizadores de la compañía Voyager Balloons fue a las cinco de la mañana en la puerta principal del hotel. Muy puntual esperé en la entrada a la pequeña camioneta que me recogió con un grupo de turistas que, como yo, volaríamos en pocas horas sobre las magníficas edificaciones de la ciudad. Pocos minutos después llegamos a las oficinas de la empresa en donde nos dividieron en varios grupos; era evidente: más de 50 personas nos embarcaríamos en diferentes globos.

Me dio la impresión que fue el clima perfecto para volar. Según uno de los organizadores, un poco más de viento y el vuelo se cancelaría. No se pueden tomar riesgos”, me dijo seriamente. Menos mal!, pensé yo para mis adentros. Sin más preámbulos llegamos en tres camionetas al lugar del despegue en donde se estaban preparando cinco globos diferentes. Sin que nadie me lo ordenara, me embarqué intencionalmente en un globo colorido en amarillo, azul y rojo. Una razón de más para disfrutar del viaje. Con enormes ventiladores, los globos  comenzaron a inflarse poco a poco, bien asegurados en tierra firme. Cuando finalmente mi  globo estuvo listo, todos entramos y nos organizamos como pudimos.

Todas las “canastas” que acompañaban los globos estaban divididas en cinco compartimentos: cuatro para los viajeros y uno para el conductor y los tanques de gas. En mi canasta éramos 16 personas un poco apretujadas. Nerviosos y ansiosos con lo que se venía, el conductor nos dijo en tono de chiste que nadie podía tirarse del globo sin avisar, y que la única recomendación era que, en el momento de la llegada, cuando él dijera “landing position” (posición de aterrizaje) todos deberíamos agacharnos de rodillas y sostenernos de unas cuerdas pequeñas amarradas en la parte interior de la canasta. Esa fue su única condición.

Y así, casi sin darnos cuenta, con el bullicio de los demás viajeros en los demás otros globos, nosotros  fuimos los primeros en despegar. Con el refrescante frío de la madrugada y los primeros rayos de sol, nos elevamos rápidamente al cielo de Capadocia y emprendimos vuelo. Igual de natural a los pájaros, despegamos y comenzamos a volar.

La historia de esta región es muy especial. Capadocia se formó hace setenta millones de anos cuando la tufa volcánica” de la erupción de tres volcanes activos, Erciyes, Hasadag y Gulludog, se fue mezclando con las aguas del río Kizilirmak. Esta combinación, junto a la magnitud de fuertes vientos, fue dando lugar a las inmensas rocas en forma de chimeneas que se pueden admirar hoy en día, convirtiendo a Capadocia en una de las atracciones naturales más impresionantes del mundo.

Son estas edificaciones de colores claros y oscuros, el valle Rosado, el Rojo, y el Ilhara, las que se pudimos apreciar durante la increíble experiencia de montar en globo. Desde los 500 metros de altura en los que se encuentra el globo reconocí las ciudades subterráneas, otra de las maravillas de la región.

Hoy en Capadocia hay cerca de 200 ciudades subterráneas, aunque sólo veinte están abiertas al público. Estas eran utilizadas como refugios para las diferentes comunidades de la región y  para la protección de los animales en las fuertes temporadas invernales. Estas ciudades se fueron convirtiendo, con el paso del tiempo, en verdaderos hábitats de supervivencia. Con habitaciones para guardar las provisiones, chimeneas para la ventilación, lugares especiales para la producción y el almacenamiento del vino, iglesias, abadías y hasta baños, los habitantes podían permanecer hasta ocho meses escondidos.

El sonido de la presión del gas me recordó entonces que estábamos volando, y poco a poco, los globos vecinos comenzaron a volar al mismo tiempo que nosotros. Cerca de 40 globos vuelan todas las mañanas de verano a la misma hora en Capadocia. Todos se comunican entre sí con radio teléfonos, asegurándose de las rutas y de la cambiante velocidad del viento. Aunque parecíamos ir lentamente, de un momento a otro, de manera muy sutil, nuestro globo descendió cerca de las montanas, mientras veíamos a los demás subir. De acuerdo con el conductor, el globo podría elevarse hasta 500 metros de altura y descender hasta 200 metros sobre tierra.

Después de la emoción y de la excitación de no cambiarme por nada ni nadie en el mundo,  dejé de tomar fotografías, me detuve a mirar el paisaje con mis propios ojos y a respirar el maravilloso aire de esa mañana soleada. Nunca antes me había sentido tan cerca de las nubes.

Durante el vuelo la canasta casi ni se movió, contrario a lo que piensan los que todavía no han tenido el placer de vivir esta experiencia. Me pareció que recorríamos largas distancias, subiendo y bajando, y sin querer mirar el reloj anticipé que el aterrizaje estaría pronta a llegar. Posiciones listas! Nos advirtió el conductor y todos, entre risueños y asustados, siguiendo las órdenes del jefe, nos arrodillamos y nos protegimos con las cuerdas.

En tierra firme tres hombres nos estaban esperando para ayudarnos a sostener el globo. Con inmensas cuerdas nos halaron con mucho cuidado mientras el globo, muy lentamente, se comenzó a desinflar. Callada, como si me hubieran quitado mi juguete preferido, observé los demás globos con detenimiento. El mío ya estaba en tierra firme. Era hora de desembarcar.

Contrario a lo que pensé, el viaje aún no había terminado. A la salida los organizadores nos estaban esperando con una botella de champaña para celebrar la exitosa aventura. Brindamos todos, como viejos amigos, después de haber vivido, como bien nos lo dijo el conductor, una aventura que sólo se vive una vez en la vida”. Mentira! Yo me encargaré de repetirlo una vez más. 

Entrevista con Mehmet Atar, conductor del globo.

1. Cuánto tiempo lleva conduciendo globos?

Llevo ocho anos.

2. El viaje en globo es peligroso?

No hay ningún peligro, es mucho más seguro volar en globo que en avión. Las condiciones del clima son lo más importante. Si hay un poco más de viento de lo previsto, no se puede volar. Muchas veces cancelamos el vuelo el mismo día porque no podemos correr el riesgo.

3. Qué tipo de gas utilizan?

Gas propano.

4. Cuántos globos vuelan cada mañana?

40 globos máximo volamos al mismo tiempo. Todos estamos en permanente comunicación.

5. Qué sucede en caso de que se estrellen?

Lo máximo que puede pasar es que los globos se den “besitos”, pero nada más. No es grave.

6. Cuántas compañías de vuelo en globo hay hoy en Capadocia?

Volamos diez en total.

7. Y durante el invierno?

Los globos viajan todos los días en verano y en invierno. Todo depende de las condiciones meteorológicas.

8. Cuántos galones embarcan en la canasta?

Siempre llevamos dos tanques para volar y dos tanques de seguridad.

9. Que es lo mas difícil de volar?

El aterrizaje siempre es mas difícil.

 Lugares para conocer en Capadocia 

- El Museo de Göreme fue nombrado en 1984 Patrimonio Mundial de la Unesco. El museo, al aire, libre contiene 30 edificaciones naturales convertidas en iglesias y catedrales en donde vivieron sacerdotes y monjas. Cada una de estas construcciones contiene frescos originales de los siglos XIX y XI.

-Hoy en día hay 20 ciudades subterráneas abiertas al público en Capadocia. El guía le contará la historia de estas magníficas construcciones y el estilo de vida de las poblaciones que habitaron hace miles de anos atrás.

-Para los deportistas hay múltiples excursiones a caballo, en moto, camionetas o a pie para disfrutar del magnífico paisaje de la región. Se recomienda la caminata por el valle Rosado.

-Por último, no se puede ir de Capadocia sin disfrutar de su maravillosa gastronomía. El restaurante Nazar Borek lo deleitará con las deliciosos platos de la región. 

Turquía, Agosto 2009

11 de octubre de 2009

Roman Polanski, una vida de película

Ana María Durán, Corresponsal en París, El Espectador

Estrenando nueva casa en 10050 Cielo Drive, en el barrio de Bel-Air, cerca de Beverly Hills, el 9 de agosto de 1969 Sharon Tate, actriz americana y segunda esposa de Roman Polanski, se encontraba cenando con unos amigos cuando, de repente, tres miembros de “La Familia”, comunidad sanguinaria dirigida por Charles Manson, entraron a la mansión y asesinaron despiadadamente a cada uno de los invitados, incluida Tate, con ocho meses de embarazo. Esta tragedia fue quizás uno de los momentos más dolorosos para el director, productor y actor franco-polaco quien, a su devuelta a Los Ángeles, se deshizo de todo lo que algún día había pertenecido a su vida con la actriz.

A mediados de los años 60 y 70, Polanski se consagró como un destacado director en el mundo con películas como El bebé de Rosemary (1968), Chinatown (1974) y Tess (1979). Aunque su fama, prestigio y reconocimiento mundial crecían, su vida personal siempre dio de que hablar. Nuevamente, el 10 de marzo de 1977 en una supuesta sesión fotográfica para la revista francesa Vogue en casa de Jack Nicholson, Polanski, de 43 años de edad, obligó a Samantha Geimer, de tan sólo 13, a tomarse varias copas de champaña que mezcló con un sedante y abusó sexualmente de ella. Denuncia, arresto, y luego prisión. En 1° de febrero de 1978 Polanski cumplió 42 días en la Chino State Prison en California; a su salida huyó hacia Inglaterra, para luego instalarse en Francia. Hoy, cuando se cumplen 32 años de este episodio y cuatro décadas del terrible asesinato de su esposa, Polanski revive sus pesadillas. Pues en busca de un reconocimiento cinematográfico en el festival de Zúrich terminó siendo detenido por una orden de arresto proferida hace 30 años.

Una buena parte de las más reconocidas celebridades e instituciones cinematográficas alrededor del mundo se ha unido por la causa de liberar a Roman Polanski, argumentado como “inadmisible que una manifestación cultural internacional, rindiendo homenaje a uno de los más grandes cineastas contemporáneos, se haya transformado en una  trampa policíaca”.

Pero para muchos otros, este segundo arresto es simplemente el show mediático perfecto. “La indignación manifestada por el arresto de Roman Polanski en Polonia, país de origen del cineasta y en Francia, su país de adopción, me parece desfasada y exagerada”, aseguró el periodista Yves Théard en el diario francés Le Figaro. Asimismo, resulta paradójico que sea la propia víctima quien desde hace varios años haya perdonado a Polanski y quien asegure que quienes realmente han arruinado su vida han sido los medios de comunicación. Casada y con tres hijos, Samantha Geimer vive hoy tranquila en Hawái. “Lo que pasó esa noche es difícil de creer, pero no se parece a nada en comparación a lo que me sucedió el año siguiente. Es claro que él hizo algo malo, pero fueron los medios los que realmente destruyeron mi vida”, aseguró Geimer en la revista People en 1997.

Otra de las mujeres que durante estos años le ha salvado el pellejo a Polanski fue Marina Zenovich, quien en 2008 presentó Polanski: Wanted and Desired, un documental con archivos reales y testimonios que hasta hoy han dado de que hablar. Su trabajo muestra, entre otras cosas, cómo el juez Laurence J. Rittenband, quien en ese entonces era uno de los jueces más respetados de la Corte Superior de Los Ángeles, “estaba más preocupado por su propio protagonismo que por hacer justicia”.

Nueva obsesión francesa

Alexandre Tylski, autor del libro Roman Polanski, una firma cinematográfica, (2008) aseguró hace algunos días en el diario francés Le Monde que este nuevo arresto  es una “ obstinación kafkiana”: “Polanski reconoció los hechos, aceptó los días en prisión y pagó una multa de 31 años de exilio y de humillaciones públicas y mediáticas, una sentencia mucho más larga de lo que estaba previsto. ¿Qué otra cosa hace falta?”.

Según el ministro francés de Cultura y de Comunicación, desde que se supo la noticia, Nicolás Sarkozy ha seguido muy de cerca el tema. “Sabemos las condiciones en las que sucedió el hecho y de la misma manera en que existe una América generosa y que amamos, existe también una América que nos da miedo y es esta América la que nos acaba de mostrar su cara”, aseguró Mitterrand en entrevista en Europe 1. No obstante, el reciente escándalo en el que se encuentra el ministro francés tras las acusaciones de pederastia que le ha hecho la oposición (por los contenidos de su libro La mala vida, 2005) han bajado el perfil de su agresiva defensa pública a Polanski, reduciéndola al silencio.

Hoy, Emmanuelle Seigner, esposa actual de Polanski y estrella de rock francesa, se verá obligada a dejar los escenarios del underground parisino para luchar junto con Woody Allen, Martin Scorsese, David Lynch, Wong Kar Wai y Mónica Bellucci para exigir la “liberación inmediata” del director. Seguramente, por su propia experiencia, muy pronto también el presidente Nicolás Sarkozy se unirá de manera diplomática a esta causa, conociendo la manera como se ha involucrado en las liberaciones de ciudadanos franceses en el mundo.

Publicado en El Espectador:

19 de septiembre de 2009

El desencanto de la Ciudad de la Luz

Mujeres estilizadas vestidas en sastres marca Chanel caminando por los Campos Elíseos, inmensas boutiques de accesorios y adornos lujosos Louis Vuitton en cada una de las esquinas de la ciudad. Esa es la imagen de más de 600 mil turistas japoneses que anualmente visitan por primera vez la Ciudad de Luz. Pero quienes, por el contrario,  proyectan una larga temporada de estudios o de trabajo -unos 12.000 japoneses en la actualidad- llegando a sufrir lo que el médico Hiroaki Ota pronosticó a finales de los años ochenta como “El Síndrome de París”.

Ansiedad, crisis de angustia, paranoia, delirio de persecusión y hasta fuertes alucinaciones son los principales síntomas de esta enfermedad. Después de los primeros cinco o seis  meses de estadía, la persona recae en una seria depresión y tristeza. Sus principales causas: el shock cultural de enfrentar una realidad distinta a la esperada, la idealización de la vida en París como una vida lujosa y glamurosa. El individualismo, la impaciencia y el humor negro típico francés les resulta insoportablemente inmanejable.

Olivier Barles, director médico de SOS International, una de las organizaciones más reconocidas de asistencia médica en el mundo asegura: “La confrontación entre la armonía japonesa y el desorden francés los lleva a casos extremos de ansiedad y de angustia. Las verdaderas víctimas de este síndroma son quienes emprenden solos la aventura de venir a París, estudiantes y jóvenes ejecutivos que vienen a trabajar en grandes multinacionales”.

Sin embargo, para  M. Okita, primer secretario encargado del servicio del consulado japonés en Francia, las víctimas de este mal son cada vez menos. “La información que han sacado los medios de comunicación es muchas veces exagerada y eso ha molestado a la gente, especialmente a los médicos y pacientes. Durante los últimos años se ha reportado un sólo caso por mes, menos de diez personas al año. Además el síndrome, más que una enfermedad, es una estado siquiátrico”.

Hoy existen médicos japoneses especializados en curar este síndroma. Entre ellos, el más reconocido es indudablemente el doctor Hiroaki Ota, quien hasta hace muy poco trabajó en el hospital psiquiátrico Saint-Anne para ayudar a sus compatriotas enfermos. Hoy tiene un consultorio privado.“El doctor Ota es el médico más conocido en París en tratar estos casos. Él entrena médicos practicantes desde Japón que vienen a ayudarlo por algunos meses. En los casos más extremos,  la mejor solución es que el paciente se devuelva”, asegura M. Okita.

Humor francés para los franceses

El barrio japonés en París, entre las calles Saint-Anne et Petits-Champs, se ha convertido, hoy en día, en un espacio gastronómico obligatorio para los apasionados del sushi, las sopas y el pescado fresco. En el supermercado japonés Kyoko, Akiko Kawarabayashi, joven estudiante de pedagogía de la Universidad de la Sorbona, reconoce lo difícil de comprender la cotidianidad francesa. “Para nosotros en  Japón, Francia es la Ciudad de la Luz en términos de moda. Muchos japoneses vienen con esa imagen, pero la llegada es realmente chocante a nivel emocional y cultural. La lengua es uno de los grandes problemas. El sistema educativo también es muy distinto. En Japón, el estudiante debe ser serio, prudente y hasta tímido, y aquí es todo lo contrario, la gente debe argumentar sus ideas en voz alta, hablar en público y debatir sus ideas”.

Durante los últimos años, la comunidad japonesa en París, con el apoyo de la embajada, se ha encargado de facilitar el proceso de adaptación de japoneses a través de una gran variedad de asociaciones culturales y educativas especializadas en la divulgación del talento y de la cultura japonesa. Entre las más reconocidas están la Casa de la Cultura de Japón en París, la Asociación Cultural Franco-Japonesa, la Asociación de familias franco-japonesas, la Asociación Joven de Japón y la Sociedad Franco-Japonesa de Medicina.

Para Kei Hakami, joven estudiante de los cursos nocturnos de la Escuela del Museo de Louvre, su experiencia en París ha sido más fácil de lo que imaginó: “En mi caso personal,  París  es una ciudad mucho menos estresante que Osaka. En Japón hay muchas reglas, son mis estrictos, no se puede fumar, hay que tener mucho cuidado con los demás. Desde que llegué hace tres años siempre me he sentido feliz aquí”.

Enfermedad, estado siquiátrico o simple depresión, el famoso síndroma de París es, sin lugar a dudas, el resultado de un enfrentamiento chocante entre dos culturas distantes. Sin embargo, no es una locura pensar que millones de inmigrantes que llegan hoy a la capital francesa pueden llegar a experimentar el mismo sentimiento de desilusión y engaño cuando confrontan el París de sus sueños con el París de la vida real. En este sentido, el síndroma de París no es del todo un mal japonés. 

28 de agosto de 2009

12 de julio de 2009

América Latina en La Haya

La Red Euro-Latinoamericana de Parlamentarios para el Desarrollo, RELAP, un proyecto de la oficina del BID  en Europa busca fortalecer las relaciones de parlamentarios latinoamericanos como actores de desarrollo en países europeos. Durante su lanzamiento, en La Haya, Ana María Durán habló con la parlamentaria holandesa Kathleen Ferrier.

Cuál ha sido la mirada de Europa hacia America Latina en los últimos años?

Europa siempre ha mirado a América Latina como el continente de los dictadores y después, en los años setenta y ochenta, las dictaduras se acabaron y los países europeos tomaron una actitud más tranquila, pensando que como ya los dictadores se habían ido ya no había que hacerse cargo de estos países. Por esta razón, cuando yo entré al parlamento holandés, hace ya más de 7 anos, en mi primer discurso oficial aseguré que mi misión era poner a América Latina en la agenda política.

Porqué lo considera tan importante?

Por varias razones. Una es que hay lazos entre los dos continentes que son muy fuertes. Europa no se da cuenta cuánto necesita a América Latina. Todas las relaciones en el mundo están cambiando,  y yo creo que entre Europa y América Latina debe existir una colaboración verdadera y eficaz. Ustedes tienen mucho que nosotros no tenemos.

Por ejemplo?

A nivel económico, mano de obra y materias primas, las posibilidades del continente son muy enormes.  Europa se podría comparar, sin querer ser despectiva, como un viejo agonizante. A nivel educativo y cultural también. Hay muchas cosas que nos unen.

Pero las políticas de visado y papeles son cada vez más estrictas.

Es muy importante que haya una política común europea bien definida. Tienen que crearse más posibilidades para los diferentes tipos de visas. Todo eso se está pensando recientemente, pero es  fundamental que a nivel europeo todo esto quede claro.

Otra cosa que se debe cambiar es la idea del exotismo del inmigrante. Escribí un libro en donde cuento mi trabajo con comunidades cristianas de migrantes, y mi conclusión es que acentuando lo exótico no se toma en serio la diversidad. Yo, por ejemplo, soy de Surinam, antigua colonia holandesa, y no me considero exótica.

Piensa que la crisis actual ha creado más espacios para que la gente se replantee los esquemas que se han venido manejando durante los últimos años?

Claro que sí. La crisis ha sido una oportunidad para que la gente se de cuenta que algo que empezó lejos nos afecta a todos. La crisis actual nos ha obligado a reconocer la interdependencia de toda la gente del mundo y esto puede tener un efecto importante. Estos eventos ayudan a concretizar las cosas.

Cómo ve el trabajo de Barack Obama?

Mucha gente dice que él nunca va a alcanzar lo que ha prometido. Lo que está haciendo es  motivar y poner en acción a la gente y es precisamente ahí donde hay una gran fuerza.

Por último, qué opina de las políticas socialistas de Hugo Chávez?

Lo que se veo en América Latina es un fuerte proceso de emancipación política en el caso, por ejemplo, del presidente Evo Morales y Rafael Correa y femenina, con Michelle Bachelet en Chile. Todos ellos hacen parte de ese proceso de emancipación, y yo creo que Holanda tiene que tomar más en serio a Chávez. Es lógico que en este proceso se concentren polos entre países de derecha y de izquierda. Pero hay que pasar por eso.

 

25 de junio de 2009

‘Las viudas’ de un escritor colombiano en París

La más reciente novela de James Cañón ha sido traducida hasta al hebreo y ha ganado algunos de los premios literarios más importantes del mundo. Ana María Durán, de Conexión Colombia, habló con él. 

Aunque no se ha ganado un Nóbel, ni sus libros han sido convertidos en películas,  James Cañón tiene méritos para entrar a la historia de la literatura colombiana. No porque sus historias sean costumbristas, ni porque sus libros sean ‘best sellers’ en el territorio nacional. 

Este escritor tolimense que salió del país hace 15 años, ganó recientemente en Francia el prestigioso Prix du Premier Roman Étranger (premio a la mejor primera novela extranjera del año), por su novela ‘Dans la Ville des Veuves Intrépides’ (‘La Aldea de las viudas’), escrita en inglés, publicada en “casi 20 países”, según su 
página oficial, y traducida al francés, hebreo, italiano, coreano y español. También ganó el premio a la Mejor Novela Extranjera y el Premio de Lectores de Vincennes en el 2008 en Francia. 

La novela muestra los problemas de una sociedad gobernada por mujeres. Tiene algunos toques políticos y de humor que la hacen especial. En abril, cuando la obra ganó uno de estos premios, el diario Le Monde publicó: “es una novela tan mágica como realista. Una utopía sabiamente elaborada y deliciosamente optimista”.

Conexión Colombia habló con él. Y, antes de preguntarle por su obra literaria, quisimos conocer su historia como migrante colombiano. “Me fui a Nueva York porque en aquel entonces era la única ciudad de Estados Unidos donde tenía amigos que podían darme una mano”, explica. “Mis amigos vivían en Jackson Heights, que era considerado el barrio colombiano de Nueva York. En menos de un mes ya estaba estudiando inglés y fregando suelos y baños en un Pizza Hut. Ahí me la pasaba muy bien, pero seguía comiendo buñuelos y arepas de choclo, y hablando con paisas y caleños. Entonces me cambié de barrio y comencé a relacionarme más con norteamericanos”. Así comenzó su historia como un escritor famoso y reconocido. 

Y aquí comienza la entrevista que le hizo Ana María Durán, corresponsal en París de Conexión Colombia. 

Conexión Colombia: Cuéntenos un poco de qué se trata la novela 
James Cañón: ‘La Aldea de las Viudas’ es la historia de un pueblo perdido en las montañas de Colombia llamado Mariquita (no tiene nada que ver con Mariquita, Tolima), donde un día llega la guerrilla y recluta a todos los hombres mayores de doce años, convirtiéndolo en un pueblo de viudas virtuales. Al comienzo las mujeres se resignan a su destino: se quedan sin electricidad y sin agua, la comida comienza a escasear y en las esquinas del pueblo crecen las pilas de basura. Pero en medio de este caos hay una mujer que ve un destino diferente para su pueblo: Rosalba viuda de Patiño. Rosalba se compromete a restaurar el orden, la economía y la infraestructura de Mariquita, pero para lograrlo tiene que enfrentar problemas muy grandes. Con el paso del tiempo y tras haber superado varias crisis, las viudas comienzan a descubrir el poder y la autosuficiencia, y asumen el liderazgo y el control del pueblo, pero también el de sus propias vidas. Eventualmente crean una sociedad que, irónicamente, está basada en los valores socialistas por los cuales los guerrilleros dicen estar luchando pero que han traicionado (la armonía, el respeto, la igualdad y la cooperación). Y cuando algunos de los hombres regresan al pueblo luego de 16 años de ausencia y tratan de recuperar su poder abusivo y sus prerrogativas masculinas, las cosas se ponen muy interesantes. 

Conexión Colombia: ¿Qué tan ajustada a la realidad está la novela? Porque la trama suena completamente realista, de esas historias que suelen aparecer en los noticieros
J.C.: La historia es fruto de mi imaginación, pero la idea surgió de una situación real, luego de haber leído una noticia en un periódico colombiano en la cual citaban un pequeño pueblo donde los guerrilleros se habían llevado a todos los hombres mayores de 12 años. La noticia era muy corta y se centraba en los hombres que habían desaparecido. Entonces me pregunté ¿qué va a pasar con las mujeres y los niños de este pueblo? Las posibilidades eran muchas, todas tristes y desesperanzadoras. Luego pensé, ¿y qué tal si estas viudas virtuales logran ese cambio social que las guerrillas dicen estar buscando, pero sin disparar un tiro ni derramar sangre? Claro que suena a utopía, pero es que en tiempos de guerra, en tiempos difíciles como los que vivimos actualmente, renacen las utopías y soñamos más. Es justamente de sueños y proyectos aparentemente irrealizables que han surgido los sistemas más eficientes que se han visto a través de la historia. Los colombianos tenemos que seguir soñando, y tenemos que tratar de unificar nuestros sueños, tenemos que buscar un sueño común para nuestro país.

Conexión Colombia: ¿Qué temas trabaja en sus escritos?
J.C.: El tema que más se repite en mi obra es el tema de la mujer en relación con la sociedad, la cultura, la religión, la política y la historia. Me fascinan los experimentos sociológicos, crear mundos alternos y llegar a soluciones que, aunque parezcan inverosímiles, son capaces, como ninguna otra, de enmendar errores y evitar tragedias mayores. Me interesa también el tema de la desigualdad y la indiferencia. Y ahora que vivo en España me interesa mucho el tema del racismo. 

Conexión Colombia: Entonces Colombia ha sido una buena inspiración para su trabajo
J.C.: La cantidad de cosas insólitas que a diario suceden en Colombia y la forma particular que tenemos los colombianos de lidiar con ellas son dignas de ser escritas y difundidas. Sin embargo, en mi caso particular, no hablaría de inspiración sino de responsabilidad social. La literatura es una herramienta poderosa para retratar la sociedad, para crear conciencia e instigar un cambio social.

Conexión Colombia: Y ahora que habla de la “responsabilidad social” del escritor, ¿siente que la suya ha tenido algún resultado?
J.C.: La responsabilidad social de un escritor, como yo la veo, está en el cumplimiento de tus obligaciones sociales como ciudadano independientemente de los resultados. Sin embargo, ya que lo preguntas, creo que si hay algunos resultados palpables. Por ejemplo, la novela ha creado conciencia acerca del conflicto político y social colombiano en países donde no se conocía mucho del mismo, como Turquía, Corea e Israel. Allí se han escrito artículos al respecto motivados por mi novela y he respondido entrevistas. En Francia, donde Colombia era el pan de cada día antes y durante el rescate de Ingrid Betancourt, también se ha hablado mucho de la novela. Allí he tenido que responder muchas entrevistas y se me ha invitado a varios programas en radio e incluso en televisión, no tanto para hablar del libro ni mucho menos de mí, sino para analizar la realidad colombiana como yo la veo, y especialmente el papel de la mujer dentro del conflicto.

Conexión Colombia: En una de sus entrevistas usted cuenta que comenzó a escribir cuentos sueltos sin saber que el producto final sería esta novela. ¿Cómo fue ese proceso?
J.C.: Todo comenzó cuando estaba haciendo un máster en creación literaria en Nueva York. Escribí un cuento para una clase, una historia de amor que se desarrollaba en un pueblo de viudas. El cuento, a decir verdad, era bastante cursi y romanticón, pero tenía muchos elementos y personajes que me gustaban. Entonces decidí escribir otro cuento que tomara lugar en el mismo pueblo, pero que girara en torno a otro personaje. Luego escribí un tercero y un cuarto. Estaba convencido que estaba escribiendo un libro de cuentos, hasta que un día una profesora, refiriéndose a mis cuentos, habló de “tu novela”. Sólo entonces supe que, en efecto, mi manuscrito tenía todos los elementos necesarios para una novela. Pasé varias semanas pensando en la historia y los personajes, diseñando un esquema para la misma. Luego empecé a investigar, a ordenar las páginas que tenía, a diseñar escenas y capítulos, a darle un hilo conductor a la historia. La escritura es así: un cuento se puede convertir en novela y viceversa. Otras veces comienzas a escribir una historia, y otra diferente a la planeada va saliendo. 

Conexión Colombia: Teniendo en cuenta que su lengua materna es el español, y que escribió esta novela en inglés, ¿qué palabras en español le resultaron difíciles de traducir?
J.C.: Chicharrones, arepa, panela, bomboncito, bizcochito, paraco, chicha. El padrenuestro lo dejé en español por énfasis y sonoridad. Los dichos y refranes que mi abuela solía decir fueron los que me dieron más trabajo. Muchos de ellos tienen doble sentido y no funcionan en inglés. Hubo también algunas palabras que no quise traducir, pero las puse de tal forma que se entendieran dentro del contexto. Asimismo, me inventé un calendario que está basado en la menstruación, y nuevas palabras para describir el tiempo, por ejemplo un año es una “escalera” y un mes es un “peldaño”. No veo necesario que el lector entienda a la perfección el significado de cada palabra. Para mí es mucho más importante el efecto general que un conjunto de palabras o frases crea, y las sensaciones que estas evocan o provocan en el lector.

Conexión Colombia: ¿Traduciría usted mismo la novela del inglés al español?
J.C.: No. Soy un pésimo traductor. Todo cuento mío en inglés que he tratado de traducir, ha terminado siendo un cuento diferente en español. La novela fue traducida por Juan Fernando Merino, un excelente traductor, poeta y periodista caleño, que no solo le ha hecho justicia al texto, sino que también lo ha embellecido. 

Conexión Colombia: ¿Ha vuelto a escribir poesía?
J.C.: Si, escribo poesía cada que puedo, sin rutina ni disciplina, como debe ser.

Conexión Colombia: ¿Qué le gusta más, escribir poesía o prosa?
J.C.: Poesía en español, para mí. Prosa en inglés, para el que quiera leerla.

Conexión Colombia: ¿Cree que después de haber escrito prosa en inglés, sería más fácil comenzar a escribir poesía en esa lengua?
J.C.: Nada es imposible. Es muy probable que lo que surja sea algo así como poesía en inglés con acento tolimense, pero igual funciona.

Conexión Colombia: ¿Qué escritores colombianos le gustan?
J.C.: William Ospina es en mi opinión el escritor más completo que tenemos actualmente en Colombia. Es poeta, filósofo, historiador, novelista, periodista… y todo lo hace muy bien. Además, está más comprometido con la realidad social del país que muchos de nuestros políticos.

Conexión Colombia: ¿Qué libro no puede faltar en su mesa de noche?
J.C.: ‘Cuentos Populares Italianos’. Son 200 narraciones que fueron recopiladas durante siglos, y que Italo Calvino tradujo a partir de los dialectos en que fueron creadas. 

Conexión Colombia: ¿Qué está leyendo en este momento?
J.C.: Un clásico olvidado: ‘La rebelión de los ángeles’ de Anatole France.

Conexión Colombia: ¿Para qué sirven los premios?
J.C.: Para alimentar tu ego y mejorar las ventas de tus libros. Para nada más.

Conexión Colombia: ¿Barcelona o Nueva York?
J.C.: Barcelona y Nueva York. Juntas son como una buena pareja. No son excluyentes, se complementan.

Conexión Colombia: ¿Piensa volver a Colombia?
J.C.: Nunca me he ido del todo. Voy y vengo. Me encanta viajar, conocer otras culturas. 

Conexión Colombia: ¿Cuándo sale el libro en español?
J.C.: Salió a comienzos de mayo en España. Aún no hay fecha de publicación en Colombia. Es una decisión que no depende de mí sino de la editorial.