Primera parada: un país, un dibujo, un mensaje
Este año fue diferente. Aunque fue un encuentro igual de especial y de motivante que el del 2003, cuando Colombia fue el invitado de honor de "Rencontres Internationales du Dessin de Presse" (RIDEP), este año asistieron más invitados de diferentes países, lo cual, sin lugar a dudas, enriqueció aún más las charlas y los conversatorios del evento Un monde de dessins de presse.
Para Vladdo ésta fue la segunda vez que visitaba Carquefou, pequeño pueblo al noroeste de Francia con no más de 18 mil habitantes, y sede principal del evento. En su décimo aniversario, la RIDEP reunió caricaturistas representantes de casi todos los continentes para celebrar y dar a conocer sus trabajos y también para compartir las ganas de dibujar y de reírse de las extravagancias y de los personajes de la política mundial actual.
En el 2003, el país invitado de honor fue Colombia y el caricaturista fue el encargado de diseñar el afiche para el encuentro. Esta vez, seis años después, dibujantes de países como Nueva Zelanda, China, India, Camerún, Sur Africa, Irán, Rusia, Brazil, Argentina, Cuba y Estados Unidos discutieron durante varios días temas de actualidad como la actual guerra en Gaza, la importancia del nuevo presidente Obama en el mundo y el papel de los periodistas frente al cubrimiento de las guerras.
¿Qué hace un caricaturista?
“Un caricaturista es un periodista que opina con dibujos. Los caricaturistas somos columnistas gráficos que defendemos nuestro trabajo y nuestra autonomía. Claro que existen diferencias entre lo que hace un caricaturista norteamericano, un hindú, un colombiano o un brasilero, ya que los temas y las problemáticas de cada uno varían depende del país y del contexto, pero entre los dibujos existen también semejanzas”.
¿Le ha pasado con algunas de sus caricaturas?
“Claro, uno puede coincidir con ideas de otro caricaturista, existen elementos visuales comunes compartidos con otros. Yo a veces, por ejemplo, reviso un libro cualquiera y pienso que yo también hice esa misma caricatura en algún momento. Sin embargo, hay caricaturistas que se adaptan a la ideología del medio para el cual trabajan y yo no soy así. Yo tengo mi propias creencias y mi propia visión de mundo, y no la cambiaría nunca por un trabajo”.
Y así es como Vladdo recuerda amargas historias con el diario El Tiempo, cuando intencionalmente o quizás por un error imprudente, le cambiaron la leyenda a una de sus caricaturas simplemente porque al director no le gustó. “Claro que mi trabajo lo han censurado. ¿Qué puedo hacer yo frente una situación como esa? Renunciar al trabajo y punto”.
Próxima estación: la Ciudad de la Luz
Y aunque el dibujante no se arrepiente de haber dejado de lado sólo por unos días el calor de hogar y la serenidad de las playas de Miami por el agite y el estrés parisino en uno de los inviernos más fríos de los últimos años, Vladdo continuó su viaje por Francia y llegó de visita a París, en donde tres de sus caricaturas están expuestas en la exposición Permis de Croquer, un tour du monde du dessin de presse en la Biblioteca Histórica de París. Proyecto organizado por la Fundación Cartooning for Peace, junto con el caricaturista estrella del periódico Le Monde Jean Plantu y el apoyo de Kofi Annan, la exposición presenta el trabajo de 28 dibujantes como una herramienta al servicio de la tolerancia y la comprensión mutua entre las personas.
“Yo pienso en la censura todos los días”, asegura Jean Plantu, “porque el miedo es más fuerte que la justicia, porque la mediatización de este miedo es más fuerte. Cuando Kofi Annan continuaba siendo Secretario General de la ONU me propuso organizar un encuentro de dibujantes de prensa – de faiseurs d´images, los cuales cumplen con un rigor y una responsabilidad periodística que los compromete”.
¿Cómo le propone Plantú trabajar para esta exposición?
“Jean Plantu me invitó a participar en la Organización de Caricaturistas por la Paz porque supo de mi gracias a un artículo que publicó Le Monde sobre el trabajo que yo venía realizando en Colombia durante todos estos años. Él es una gran persona que ayuda a caricaturistas en peligro. Le consiguió papeles, por ejemplo, a un caricaturista iraní que estaba siendo amenazado por su trabajo”.
¿Qué le han dicho de sus caricaturas?
“Plantu dice que hay caricaturas que yo he publicado que en un periódico francés no lo dejarían publicar nunca porque son muy fuertes. Pero por ejemplo aquí en Francia no es extraño ver dibujos de gente desnuda en los periódicos y eso en Estados Unidos casi no se usa y pues en Colombia ni se diga!”.
¿Se puede decir que la forma de hacer caricaturas ha cambiado a lo largo del tiempo?
“Lo que cambia es el humor. Antes se podían hacer caricaturas con las que hoy uno se puede meter en graves problemas por temas como el racismo o la discriminación sexual. También, gracias a la globalización, hoy más gente en el mundo puede leer las caricaturas de otros, gente que no tiene ni tu misma cultura ni tu misma percecpión de las cosas”.
¿La caricatura es por definición una exageración, una crítica, una burla?
“Hay diferentes clases de caricaturas. Están las caricaturas de retrato, las que los dibujantes pintan por la calle, y las de comentario o de situación, que parten de un hecho o de una situación y que involucran una opinión, una interpretación”.
Al final del paseo
Pocas horas antes de tomar el avión de devuelta, Vladdo confesó su pasión por escribir y la dificultad de que la gente lo vea solamente como caricaturista. Recordó que cuando pequeño le gustaba dibujar objetos y que fue a la llegada al bachillerato que comenzó a pintar a sus compañeros de clase. Confesó que Vladdo fue un apodo puesto por unos de sus ex suegros y que si no hubiera sido caricaturista le hubiera gustado ser actor.
Su encuentro con Aleida fue más buscado por él que coodinado por las inexplicables fuerzas del azar. Desesperado quizás por un mundo sobrecargado de políticos hombres, Vladdo encontró el personaje perfecto que poco hablara de política y mucho de lo que nos gustaría saber a todos: ¿Qué piensan las mujeres?
Pero que sea la misma Aleida quien lo conteste...
Todo. Al igual que Nueva York es una ciudad tan espectacular, que uno la disfruta incluso con la pareja.
¿Qué hizo en 10 horas de avión?
Diez horas alcanzan para leer, pensar, ver algo de película y tratar de dormir algo, pese al zumbido de las turbinas.
¿El beso es realmente francés?
Ponerle nacionalidad al beso sería como ponérsela a los cuernos, al orgasmo, a la soltería o la virginidad…
¿Quién le gusta más: Rachida Dati o Carla Bruni?
Rachida Dati, sin duda alguna. ¿Cómo puede caerle bien a uno una mujer casada con un tipo como Sarkozy?
¿Qué tal le cae Obama? ¿Le gusta como nuevo líder?
Aunque yo sobre política generalmente no opino, creo que la elección de Obama es lo único bueno que dejó la era Bush.
¿Qué libro está leyendo?
Me voy, de Jean Echenoz; francés, pa’más señas...
¿Qué les envidia a las francesas?
Principalmente, el idioma, que suena tan bonito.
¿Cuál es el abismo más grande entre hombres y mujeres? (por favor abstenerse de decir Venus y Marte)
Hay muchos precipicios entre nosotros. Pero para citar un ejemplo, cuando los tipos hablan son muy concretos, excepto si se trata de cosas importantes: ahí sí dan muchas vueltas y salen con evasivas. En cambio nosotras cotidianamente damos muchas vueltas y al hablar nos salen links en las conversaciones, pero en los temas cruciales siempre vamos al punto.
¿Qué opina de las fotografías de modelos colombianas saliendo en las portadas de los cuadernos escolares?
A mí me parece que es una de esas loberías motivadas por plata.
Si le propusieran un desnudo para una portada de revista reconocida, ¿se quitaría la ropa?
Lo dudo mucho.
¿Está de acuerdo con la nueva ley francesa de no fumar en restaurantes y bares?
En general, es delicioso salir de un restaurante sin el pelo y la ropa apestando a pucho; pero en Bogotá –donde también aplican esa norma– me parece chistoso que controlen el humo en los restaurantes, pero no hagan nada contra la contaminación del aire de la calle.
Especialistas dicen que hay un nuevo ‘boom’ de bebés en Francia, ¿se le antojó tener uno?
Como dice el célebre filósofo español Alejandro Sanz: “Te lo agradezco, pero no”.
Artículo publicado en El Espectador