24 de enero de 2009

Vladdo y su tour de Francia




En menos de una semana, el caricaturista colombiano Vladdo estuvo invitado a dos eventos de caricaturistas en Francia. El Espectador lo acompañó en su recorrido.

Primera parada: un país, un dibujo, un mensaje

Este año fue diferente. Aunque fue un encuentro igual de especial y de motivante que el del 2003, cuando Colombia fue el invitado de honor de "Rencontres Internationales du Dessin de Presse" (RIDEP), este año asistieron más invitados de diferentes países, lo cual, sin lugar a dudas, enriqueció aún más las charlas y los conversatorios del evento Un monde de dessins de presse.
Para Vladdo ésta fue la segunda vez que visitaba Carquefou, pequeño pueblo al noroeste de Francia con no más de 18 mil habitantes, y sede principal del evento. En su décimo aniversario, la RIDEP reunió caricaturistas representantes de casi todos los continentes para celebrar y dar a conocer sus trabajos y también para compartir las ganas de dibujar y de reírse de las extravagancias y de los personajes de la política mundial actual.

En el 2003, el país invitado de honor fue Colombia y el caricaturista fue el encargado de diseñar el afiche para el encuentro. Esta vez, seis años después, dibujantes de países como Nueva Zelanda, China, India, Camerún, Sur Africa, Irán, Rusia, Brazil, Argentina, Cuba y Estados Unidos discutieron durante varios días temas de actualidad como la actual guerra en Gaza, la importancia del nuevo presidente Obama en el mundo y el papel de los periodistas frente al cubrimiento de las guerras.

¿Qué hace un caricaturista?
“Un caricaturista es un periodista que opina con dibujos. Los caricaturistas somos columnistas gráficos que defendemos nuestro trabajo y nuestra autonomía. Claro que existen diferencias entre lo que hace un caricaturista norteamericano, un hindú, un colombiano o un brasilero, ya que los temas y las problemáticas de cada uno varían depende del país y del contexto, pero entre los dibujos existen también semejanzas”.

¿Le ha pasado con algunas de sus caricaturas?
“Claro, uno puede coincidir con ideas de otro caricaturista, existen elementos visuales comunes compartidos con otros. Yo a veces, por ejemplo, reviso un libro cualquiera y pienso que yo también hice esa misma caricatura en algún momento. Sin embargo, hay caricaturistas que se adaptan a la ideología del medio para el cual trabajan y yo no soy así. Yo tengo mi propias creencias y mi propia visión de mundo, y no la cambiaría nunca por un trabajo”.

Y así es como Vladdo recuerda amargas historias con el diario El Tiempo, cuando intencionalmente o quizás por un error imprudente, le cambiaron la leyenda a una de sus caricaturas simplemente porque al director no le gustó. “Claro que mi trabajo lo han censurado. ¿Qué puedo hacer yo frente una situación como esa? Renunciar al trabajo y punto”.

Próxima estación: la Ciudad de la Luz

Y aunque el dibujante no se arrepiente de haber dejado de lado sólo por unos días el calor de hogar y la serenidad de las playas de Miami por el agite y el estrés parisino en uno de los inviernos más fríos de los últimos años, Vladdo continuó su viaje por Francia y llegó de visita a París, en donde tres de sus caricaturas están expuestas en la exposición Permis de Croquer, un tour du monde du dessin de presse en la Biblioteca Histórica de París. Proyecto organizado por la Fundación Cartooning for Peace, junto con el caricaturista estrella del periódico Le Monde Jean Plantu y el apoyo de Kofi Annan, la exposición presenta el trabajo de 28 dibujantes como una herramienta al servicio de la tolerancia y la comprensión mutua entre las personas.

“Yo pienso en la censura todos los días”, asegura Jean Plantu, “porque el miedo es más fuerte que la justicia, porque la mediatización de este miedo es más fuerte. Cuando Kofi Annan continuaba siendo Secretario General de la ONU me propuso organizar un encuentro de dibujantes de prensa – de faiseurs d´images, los cuales cumplen con un rigor y una responsabilidad periodística que los compromete”.

¿Cómo le propone Plantú trabajar para esta exposición?
“Jean Plantu me invitó a participar en la Organización de Caricaturistas por la Paz porque supo de mi gracias a un artículo que publicó Le Monde sobre el trabajo que yo venía realizando en Colombia durante todos estos años. Él es una gran persona que ayuda a caricaturistas en peligro. Le consiguió papeles, por ejemplo, a un caricaturista iraní que estaba siendo amenazado por su trabajo”.

¿Qué le han dicho de sus caricaturas?
“Plantu dice que hay caricaturas que yo he publicado que en un periódico francés no lo dejarían publicar nunca porque son muy fuertes. Pero por ejemplo aquí en Francia no es extraño ver dibujos de gente desnuda en los periódicos y eso en Estados Unidos casi no se usa y pues en Colombia ni se diga!”.

¿Se puede decir que la forma de hacer caricaturas ha cambiado a lo largo del tiempo?
“Lo que cambia es el humor. Antes se podían hacer caricaturas con las que hoy uno se puede meter en graves problemas por temas como el racismo o la discriminación sexual. También, gracias a la globalización, hoy más gente en el mundo puede leer las caricaturas de otros, gente que no tiene ni tu misma cultura ni tu misma percecpión de las cosas”.

¿La caricatura es por definición una exageración, una crítica, una burla?
“Hay diferentes clases de caricaturas. Están las caricaturas de retrato, las que los dibujantes pintan por la calle, y las de comentario o de situación, que parten de un hecho o de una situación y que involucran una opinión, una interpretación”.

Al final del paseo
Pocas horas antes de tomar el avión de devuelta, Vladdo confesó su pasión por escribir y la dificultad de que la gente lo vea solamente como caricaturista. Recordó que cuando pequeño le gustaba dibujar objetos y que fue a la llegada al bachillerato que comenzó a pintar a sus compañeros de clase. Confesó que Vladdo fue un apodo puesto por unos de sus ex suegros y que si no hubiera sido caricaturista le hubiera gustado ser actor.

Su encuentro con Aleida fue más buscado por él que coodinado por las inexplicables fuerzas del azar. Desesperado quizás por un mundo sobrecargado de políticos hombres, Vladdo encontró el personaje perfecto que poco hablara de política y mucho de lo que nos gustaría saber a todos: ¿Qué piensan las mujeres?

Pero que sea la misma Aleida quien lo conteste...

¿Qué es lo que tiene París de romántico?

Todo. Al igual que Nueva York es una ciudad tan espectacular, que uno la disfruta incluso con la pareja.

¿Qué hizo en 10 horas de avión?

Diez horas alcanzan para leer, pensar, ver algo de película y tratar de dormir algo, pese al zumbido de las turbinas.

¿El beso es realmente francés?

Ponerle nacionalidad al beso sería como ponérsela a los cuernos, al orgasmo, a la soltería o la virginidad…

¿Quién le gusta más: Rachida Dati o Carla Bruni?

Rachida Dati, sin duda alguna. ¿Cómo puede caerle bien a uno una mujer casada con un tipo como Sarkozy?

¿Qué tal le cae Obama? ¿Le gusta como nuevo líder?

Aunque yo sobre política generalmente no opino, creo que la elección de Obama es lo único bueno que dejó la era Bush.

¿Qué libro está leyendo?

Me voy, de Jean Echenoz; francés, pa’más señas...

¿Qué les envidia a las francesas?

Principalmente, el idioma, que suena tan bonito.

¿Cuál es el abismo más grande entre hombres y mujeres? (por favor abstenerse de decir Venus y Marte)

Hay muchos precipicios entre nosotros. Pero para citar un ejemplo, cuando los tipos hablan son muy concretos, excepto si se trata de cosas importantes: ahí sí dan muchas vueltas y salen con evasivas. En cambio nosotras cotidianamente damos muchas vueltas y al hablar nos salen links en las conversaciones, pero en los temas cruciales siempre vamos al punto.

¿Qué opina de las fotografías de modelos colombianas saliendo en las portadas de los cuadernos escolares?

A mí me parece que es una de esas loberías motivadas por plata.

Si le propusieran un desnudo para una portada de revista reconocida, ¿se quitaría la ropa?

Lo dudo mucho.

¿Está de acuerdo con la nueva ley francesa de no fumar en restaurantes y bares?

En general, es delicioso salir de un restaurante sin el pelo y la ropa apestando a pucho; pero en Bogotá –donde también aplican esa norma– me parece chistoso que controlen el humo en los restaurantes, pero no hagan nada contra la contaminación del aire de la calle.

Especialistas dicen que hay un nuevo ‘boom’ de bebés en Francia, ¿se le antojó tener uno?

Como dice el célebre filósofo español Alejandro Sanz: “Te lo agradezco, pero no”.

Artículo publicado en El Espectador


“En Rusia no tenemos colombianos ilegales”


Ana María Durán, corresponsal en París, habló con Diego José Tobón Echeverry, embajador de Colombia en Rusia.

En la sexta reunión anual de la Red Euro-Latinoamericana de Gobernabilidad para el Desarrollo, en Lisboa (Portugal), organizada por el BID y algunas universidades europeas, Ana María Durán, corresponsal en París, habló con Diego José Tobón Echeverry, embajador de Colombia en Rusia.

Conexión Colombia: ¿Cuántos colombianos hay hoy en Rusia?
Diego José Tobón: Las cifras no son exactas, pero según el Consulado hay 700 colombianos residentes en Moscú. Además, por las necesidades de visas y de turismo, suponemos que hay unos dos mil colombianos en todo el país.

Conexión Colombia: ¿De éstos cuántos son estudiantes?
DJT: Hoy se forman 150 estudiantes universitarios, pero aspiramos llegar a un acuerdo para poder ofrecer becas anuales para estudios de filología y de lengua rusa en universidades rusas y colombianas. El español es la segunda lengua de mayor demanda de la parte de los estudiantes rusos.

Conexión Colombia: ¿Y colombianos ilegales?
DJT: En Rusia no hay ilegalidad. Este país tiene un estado heredado de la época de la Unión Soviética donde la persona se tiene que registrar y tener un domicilio e ir periódicamente a renovar el registro. En Rusia afortunadamente no tenemos el problema de inmigración ilegal colombiana.

Conexión Colombia: ¿Existen relaciones económicas fuertes entre Rusia y Colombia?
DJT: Hay oportunidades para que nuestro país exporte servicios y se asocie en proyectos de hidroeléctricas, ferrocarriles y de generación térmica y de carbón. También existen planes para una posible recuperación del río Magdalena y la electrificación de los sistemas públicos de transporte urbano.

Conexión Colombia: ¿Y hay apoyo político?
DJT: De Rusia hay un interés en fortalecer la relación con la Comunidad Andina. Rusia apoyó a la solución política de la crisis generada por el ataque de Colombia al campamento de las Farc en la frontera con el Ecuador. También rechazó la actividad de la guerrilla, el secuestro y el narcotráfico, e invitó al respaldo de una solución política en el proceso que Colombia adelanta con el ELN y en una posible solución a la problemática con la guerrilla de las Farc.También existe hoy un compromiso ruso frente a la lucha contra el delito, que se ve con la decisión y la ratificación por parte de la Corte Suprema de Rusia de la extradición de Yair Klein, quien tanto daño le hizo a nuestro país, y fue capturado en agosto del 2007

Conexión Colombia: ¿Cómo ve el posicionamiento de Rusia en la geopolítica actual?
DJT: Rusia no es la Unión Soviética. Rusia está buscando un modelo político y de desarrollo con mucho interés en Occidente y en la creación de una relación equilibrada con Europa y con el resto del mundo. Aspirando a que se les reconozca el peso y la importancia de su historia. Hoy, gracias a su riqueza y al buen manejo de la política fiscal de los últimos años, Rusia espera jugar otra vez un papel fundamental.

Conexión Colombia: ¿Los grandes millonarios rusos fueron tocados por la nueva crisis?
DJT: Sí, de hecho hay algunos empresarios que ya no son millonarios y otros que están necesitando refinanciación para sus créditos. El gobierno ha tomado medidas para garantizar que la refinanciación se quede y se siembre en Rusia y no se salga el capital a otras partes. Sin embargo, a pesar de la crisis, siento que Rusia saldrá adelante en menos de un año.

Conexión Colombia: ¿Comparan ellos la crisis actual con la crisis de 1998?
DJT: En la gran crisis de 1998 el rublo se devaluó, la gente perdió su capital y mucha gente no pudo recuperar lo que había invertido. Hoy la gente no sabe de la importancia cultural de Moscú, por ejemplo. La oferta a nivel cultural, de museos, teatros, salas de ópera y conservatorios creo que no la tiene ninguna capital europea, ni París, ni Madrid, ni Londres. También hay una concentración de ingresos que permite que en Rusia vivan más personas ricas que en Nueva York o en Londres.

Conexión Colombia: ¿Por qué hay que ir a Moscú?
DJT: Hay que ir a Moscú para operarnos de los ojos. En un ojo tenemos la catarata de la época soviética y del muro de Berlín, y en el otro ojo tenemos la catarata de la crisis del 1998. Operados de esas dos cataratas encontramos una sociedad culta, alegre, amigable y trabajadora y una economía complementaria llena de oportunidades para países como Colombia.

Entrevista publicada en Conexión Colombia:

7 de enero de 2009

Nicolás Sarkozy, ¿el pacificador?

Ana María Durán, corresponsal en París

Poco se puede esperar del viaje relámpago del presidente francés, Nicolás Sarkozy, a Oriente Medio. Sus buenos oficios, esta vez, parece que no darán los resultados esperados. Es muy difícil que pueda repetir la hazaña de Georgia y Tbilisi, donde consiguió impedir que Putin tumbara al presidente Mijaíl Saakashvili.

Ya se entrevistó con el presidente egipcio, Hosni Mubarak. También habló con el presidente palestino, Mahmud Abbas, y por si fuera poco, tuvo una larga reunión con el jefe israelí, Shimon Peres. No ha ahorrado esfuerzos. Sarkozy convocó a su misión mediadora al rey Juan Carlos de España y al líder sirio, Bashar Assad. No obstante, la tregua se ve lejos.

Durante una conferencia de prensa junto al presidente de la Autoridad Palestina, Sarkozy aseguró condenar la ambigüedad de la ofensiva terrestre israelí. “Israel es una gran nación, una gran democracia: el mundo no entendería que Israel dejara que la situación en Gaza se empeorara, convirtiéndose en una problemática más dramática que hasta ahora”, aseguró.

Asimismo, en una entrevista con tres periódicos libaneses, An-Nahar, As-Safir y L’Orient-Le Jour, el presidente francés afirmó que “Hamas era el responsable del sufrimiento de los palestinos”, y según el diario Le Monde invitó a Francia a participar como mediador siendo que “la responsabilidad particular de Francia ha sabido construir un lazo de confianza y de amistad con ambos partes”.

También recalcó la importancia de la figura de Egipto en el posible cese al fuego; sin embargo, el grupo islámico Hamas respondió inmediatamente a sus palabras, refiriéndose al discurso del jefe de Estado francés como de “total parcialidad a favor de Israel”.

El papel del mandatario galo ha despertado suspicacias. Algunos lo acusan de querer ganar protagonismo y de creerse “El Salvador”. Tal como lo hizo el diario madrileño Público, que de manera burlesca e irónica se refirió a la visita del presidente como la de un cuarto Rey Mago: “Melchor, Gaspar y Baltasar y... ¿Nicolás? El presidente francés, Nicolás Sarkozy, viaja hoy a Oriente Próximo con la intención de convertirse, en vísperas de Reyes, en el mesías que llevará ayuda a Gaza”.

¿Podrá Sarkozy mediar entre Israel y el grupo Hamas?, ¿ayudará su visita a una posible reconciliación? Los que le apuestan al sí aseguran que su rol de mediador dentro del conflicto con Rusia y Georgia el año pasado, que el recibimiento a la ministra israelí la semana pasada en París, y que sus buenas relaciones en Washington ayudarán a encontrar una salida al conflicto, pero advierten que será a largo plazo.

Y aunque hay que reconocer que fue el primer mandatario occidental en tratar de resolver el conflicto, muchos advierten que esto puede significar una estrategia perfecta de popularidad, tal y como lo hizo con la liberación de las enfermeras búlgaras e Íngrid Betancourt.

Ver artículo publicado en:

5 de enero de 2009

“No hacemos distinción entre izquierda y derecha”


Inmigración, libre comercio y crisis económica son los temas calientes de la agenda actual entre la Unión Europea y Latinoamérica. De paso por Portugal, Ana María Durán habló en Lisboa con Stefano Sannino, director de América Latina para la Comisión Europea, el encargado de coordinar las relaciones políticas entre ambas regiones.

¿Dentro de la Comisión existe una política migratoria específica para América Latina?

Existe una política migratoria de la Unión Europea, la cual consta de dos documentos fundamentales: un pacto sobre la migración, aprobado por el Consejo y un enfoque global aprobado por la Comisión, en donde hay una mención específica para América Latina y en donde se expone el interés de la Unión Europea de definir un marco conjunto para las políticas de migración y de movilidad entre la Unión Europea y América Latina. Esto, dentro del contexto más general de los principios que regulan las políticas de migración de la Unión Europea con todo el mundo.

¿Cuáles son los principios básicos de esta política migratoria?

Son básicamente cuatro: favorizar los flujos regulares, luchar contra las migraciones irregulares, buscar formas de gestión conjunta de regulación de los flujos migratorios y construir una política de asilo europeo.

¿Cómo va el proyecto de “retorno voluntario” para los inmigrantes ilegales?

Soy consciente de todas las polémicas que esa directiva ha creado. Éste sirve efectivamente para armonizar situaciones muy diferentes de las que ya existían en los estados europeos. Las reglas están ahora organizadas de una forma mucho más precisa.

¿La Comisión se está enfocando más en la inmigración africana que en la latinoamericana?

De ninguna manera. Lo que sucede es que hay flujos migratorios más visibles que otros. Los flujos africanos tienen un impacto más fuerte y, además hay más presión porque es una situación más dramática. La migración latinoamericana generalmente, por la cercanía cultural en términos de lengua, costumbres y tradiciones se integra más fácil que otras. La migración latinoamericana ha creado históricamente menos dificultades.

¿Cómo enfrentar la “guetización” de las diferentes comunidades?, ¿cómo integrarlas?

Es esencial que los dos lados comprendan las relaciones recíprocas. Para Europa es muy importante tener una comprensión del fenómeno migratorio, sus razones, sus dificultades, pero al mismo tiempo es fundamental que los países a donde llegan los migrantes comprendan también las dificultades y los retos que tiene hoy Europa en términos económicos. Eso es una realidad.

¿Cómo ve la Comisión la figura de Chávez en América Latina?

Nosotros trabajamos con todos los países y gobiernos que han sido elegidos democráticamente, que comparten un esquema con nosotros de desarrollo y de estabilidad. No hacemos una distinción entre gobiernos de izquierda o de derecha, porque cada país es libre de elegir su propio modelo de desarrollo económico y político.

¿Qué puede esperar América Latina de la Comisión con la crisis económica actual?

Es difícil contestarlo, porque aún no está claro el impacto de la crisis. Creo que los países latinoamericanos están mucho mejor preparados en estos momentos. La crisis que empieza a golpear a los países europeos y americanos no ha tenido el mismo impacto en América Latina gracias a sus políticas macroeconómicas de estabilidad y al hecho de que el costo de los precios de las materias primas ha permitido reconstituir reservas. Sin embargo, la Unión Europea ha puesto sobre la mesa un plan de ayuda para la crisis, 160 mil millones de euros, para que los países europeos enfrenten este shock.

¿Cuál es el gran reto de la Comisión para 2009?

El tema de la integración de la región latinoamericana es muy importante para la Unión Europea, porque integración significa también estabilidad, paz y posibilidad de desarrollo. Nosotros siempre hemos buscado facilitar las formas de integración regional, como instrumento para facilitar estabilidad. Eso sigue siendo nuestra prioridad esencial, el problema es cómo hacerla, cómo desarrollar estas políticas para lograr el objetivo. Lo que sí nos gustaría es apoyar más la ejecución de proyectos innovadores que agreguen y atraigan a los diferentes países latinoamericanos para un esfuerzo común.

Entrevista publicada en El Espectador: