30 de octubre de 2009

La mordida del perro

Una asociación francesa que promueve el cine sobre Colombia acaba de realizar su evento en París. Conexión Colombia estuvo en esta fiesta llena de imágenes, música e historias muy colombianas.

Ana María Durán
Corresponsal en Francia
Octubre 28 de 2009

Los corredores de las instalaciones de la Alcaldía del barrio doce, en el sur de París, estaban repletos de colombianos, franceses, niños, adultos y jóvenes universitarios esperando que las puertas de uno de los salones se abrieran para poder entrar. 

Al abrirse todos entraron en desorden al salón acalorado y vaporoso, emocionados de ver a la extrañada y querida Colombia a través de imágenes, música y personajes desconocidos.
 
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“Para las tres funciones que realizamos entre las dos de la tarde y las ocho de la noche tuvimos el salón completo. Esta primera programación fue un éxito total, lo cual nos ha llenado de gran satisfacción”, aseguró Giovanni Randazzo, uno de los organizadores del evento.

La muestra fue el primer evento organizado por la asociación ‘El perro que ladra’, invitada por la Fundación Tierradentro a hacer parte del festival 'Viva Colombia' que desde hace algunos años se realiza en el barrio doce de París.
 
'El perro que ladra' está compuesta por un grupo de profesionales en audiovisuales, investigadores y jóvenes estudiantes en artes dedicados a buscar material cinematográfico sobre Colombia, realizado por colombianos o por extranjeros. “La pregunta que nos impulsó a buscar este material fue cómo se habla y cómo se puede hablar de una situación política, económica y social tan compleja, y dolorosa como la colombiana, de una manera crítica y original a través del medio audiovisual”, señaló Randazzo, uno de los fundadores de la Asociación. “Reunirnos nos permitió compartir el material del que cada uno disponía, pero sobre todo analizarlo y reflexionar a partir de él. El análisis de cada película desemboca en una nutrida reflexión sobre diferentes aspectos de la situación del país.”

Creada en el 2009 y con sede principal en París, ‘El perro que ladra’ ha recolectado material de este tipo y espera expandir sus horizontes y poder
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 llegar a proyectar filmes de otros países de América Latina como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y Paraguay. 

El curioso nombre nació de la expresión popular “Perro que ladra no muerde”. El propósito del equipo consiste en parecerse a ese perro que ladra, se manifiesta, grita y se expresa libremente, pero que no muerde, que no es violento, ni que incita a la violencia sino que, por el contrario, motiva a la unión y a la mutua comprensión entre los diferentes actores sociales de un mismo país.

En su primera convocatoria «El llamado del perro» recibieron más de 50 películas, “para fortalecer y promover la interacción entre realizadores franceses y colombianos”. 

“Para esta primera convocatoria hemos aceptado producciones audiovisuales de todo género, duración y formato,  películas de ficción o documentales, vídeo clips, video arte, cine experimental, animación y reportajes. No hemos impuesto grandes restricciones, ya que buscamos integrar a nuestro archivo fílmico una diversidad de obras audiovisuales que nos permita participar en diferentes tipos de manifestaciones y al mismo tiempo establecer un panorama de la producción cinematográfica colombiana contemporánea”, aseguró otro de los miembros del equipo. 

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En la primera edición del Festival fueron presentadas piezas de Marlon Vásquez (“Doña Ana”), María Isabel Sarmiento (“Yo, la de adentro”), Héctor Ulloque Franco y Manuel Ruiz Montealegre (“Hartos Evos aquí voy”), el colectivo Kinoclaje (“Tomasita y el caimán” - ver video abajo -), y Nicolás Rincón Guille (“En lo Escondido”), entre otros. 

Todas despertaron la atención de los espectadores quienes, entre carcajadas, lágrimas y suspiros, presenciaron las diversas miradas de la compleja y multifacética realidad colombiana. En el filme “En lo Escondido”, por ejemplo, Rincón Guille presentó la historia de Doña Carmen, una mujer que, a través su propia experiencia, relata de qué manera su vida se ha visto entrecruzada entre la violencia de su marido, las fuerzas paramilitares, la magia de la selva y la soledad de la vejez.

Y así terminó este primer evento. Los asistentes salieron del salón con la misma velocidad y fuerza con la que entraron. Pero ya no con la inquietud de lo que está por verse, sino con satisfacción, y el recuerdo de un país lejano, añorado y sufrido.

Para mayor información:
El perro que ladra (Le chien qui aboie)
29, rue Richard Lenoir, 75011 Paris, France

24 de octubre de 2009

Un día para volar





Artículo publicado en la Revista Avianca en Octubre 2009

Después de una increíble semana en la caótica y calurosa Estambul, me trasladé entonces al centro de Turquía. El domingo tomé un bus nocturno directo a Capadocia, una de las paradas obligadas de los miles de turistas que visitan hoy este país. El viaje en bus está muy bien organizado. Existen varias compañías que ofrecen múltiples rutas para viajar a precio razonable (40 liras que equivalen a 20 euros). Escogí Metro por la comodidad de las sillas y por los deliciosos paradores en los que se detiene durante las diez largas horas de viaje. Desde Estambul hasta Capadocia hay aproximadamente 730 kilómetros de distancia.

Famosa por su tradición cultural, histórica y sobre todo religiosa, esta región se convirtió, entre los siglos 300-1200 AC, en el centro del cristianismo, lugar en donde los primeros migrantes cristianos encontraron un refugio seguro frente a la persecución de los soldados romanos. La población cristiana se dedicó, en ese entonces, a construir abadías, monasterios e iglesias entre las enigmáticas cuevas en las cuales era fácil esconderse y protegerse de sus enemigos.

Entre las cinco provincias que comprenden la Capadocia, Aksaray, Nevsehir, Nigde, Kayseri y Kirsehir, mi destino final fue Göreme, un pequeño pueblo ubicado a 15 kilómetros de Nevsehir. La llegada en las primeras horas del día a un lugar extraño siempre me ha desorientado, pero un amable joven me estaba esperando en la pequeña estación de buses para llevarme al Hotel Kelebek, uno de los muchos hoteles en Capadocia que ofrecen la posibilidad de dormir dentro de las impresionantes chimeneas. 

Entre las variadas caminatas y excursiones que ofrecen los tours de dos, tres o cuatro días en esta increíble ciudad, mi viaje a Capadocia tuvo, desde el principio, un único propósito: cumplir mi sueno de montar en globo. Así fue como, con más de tres semanas de antelación, ya había asegurado mi puesto para no arriesgarme a la falta de cupo en los intensos y turísticos meses de agosto.

El comienzo de una nueva aventura

La cita con los organizadores de la compañía Voyager Balloons fue a las cinco de la mañana en la puerta principal del hotel. Muy puntual esperé en la entrada a la pequeña camioneta que me recogió con un grupo de turistas que, como yo, volaríamos en pocas horas sobre las magníficas edificaciones de la ciudad. Pocos minutos después llegamos a las oficinas de la empresa en donde nos dividieron en varios grupos; era evidente: más de 50 personas nos embarcaríamos en diferentes globos.

Me dio la impresión que fue el clima perfecto para volar. Según uno de los organizadores, un poco más de viento y el vuelo se cancelaría. No se pueden tomar riesgos”, me dijo seriamente. Menos mal!, pensé yo para mis adentros. Sin más preámbulos llegamos en tres camionetas al lugar del despegue en donde se estaban preparando cinco globos diferentes. Sin que nadie me lo ordenara, me embarqué intencionalmente en un globo colorido en amarillo, azul y rojo. Una razón de más para disfrutar del viaje. Con enormes ventiladores, los globos  comenzaron a inflarse poco a poco, bien asegurados en tierra firme. Cuando finalmente mi  globo estuvo listo, todos entramos y nos organizamos como pudimos.

Todas las “canastas” que acompañaban los globos estaban divididas en cinco compartimentos: cuatro para los viajeros y uno para el conductor y los tanques de gas. En mi canasta éramos 16 personas un poco apretujadas. Nerviosos y ansiosos con lo que se venía, el conductor nos dijo en tono de chiste que nadie podía tirarse del globo sin avisar, y que la única recomendación era que, en el momento de la llegada, cuando él dijera “landing position” (posición de aterrizaje) todos deberíamos agacharnos de rodillas y sostenernos de unas cuerdas pequeñas amarradas en la parte interior de la canasta. Esa fue su única condición.

Y así, casi sin darnos cuenta, con el bullicio de los demás viajeros en los demás otros globos, nosotros  fuimos los primeros en despegar. Con el refrescante frío de la madrugada y los primeros rayos de sol, nos elevamos rápidamente al cielo de Capadocia y emprendimos vuelo. Igual de natural a los pájaros, despegamos y comenzamos a volar.

La historia de esta región es muy especial. Capadocia se formó hace setenta millones de anos cuando la tufa volcánica” de la erupción de tres volcanes activos, Erciyes, Hasadag y Gulludog, se fue mezclando con las aguas del río Kizilirmak. Esta combinación, junto a la magnitud de fuertes vientos, fue dando lugar a las inmensas rocas en forma de chimeneas que se pueden admirar hoy en día, convirtiendo a Capadocia en una de las atracciones naturales más impresionantes del mundo.

Son estas edificaciones de colores claros y oscuros, el valle Rosado, el Rojo, y el Ilhara, las que se pudimos apreciar durante la increíble experiencia de montar en globo. Desde los 500 metros de altura en los que se encuentra el globo reconocí las ciudades subterráneas, otra de las maravillas de la región.

Hoy en Capadocia hay cerca de 200 ciudades subterráneas, aunque sólo veinte están abiertas al público. Estas eran utilizadas como refugios para las diferentes comunidades de la región y  para la protección de los animales en las fuertes temporadas invernales. Estas ciudades se fueron convirtiendo, con el paso del tiempo, en verdaderos hábitats de supervivencia. Con habitaciones para guardar las provisiones, chimeneas para la ventilación, lugares especiales para la producción y el almacenamiento del vino, iglesias, abadías y hasta baños, los habitantes podían permanecer hasta ocho meses escondidos.

El sonido de la presión del gas me recordó entonces que estábamos volando, y poco a poco, los globos vecinos comenzaron a volar al mismo tiempo que nosotros. Cerca de 40 globos vuelan todas las mañanas de verano a la misma hora en Capadocia. Todos se comunican entre sí con radio teléfonos, asegurándose de las rutas y de la cambiante velocidad del viento. Aunque parecíamos ir lentamente, de un momento a otro, de manera muy sutil, nuestro globo descendió cerca de las montanas, mientras veíamos a los demás subir. De acuerdo con el conductor, el globo podría elevarse hasta 500 metros de altura y descender hasta 200 metros sobre tierra.

Después de la emoción y de la excitación de no cambiarme por nada ni nadie en el mundo,  dejé de tomar fotografías, me detuve a mirar el paisaje con mis propios ojos y a respirar el maravilloso aire de esa mañana soleada. Nunca antes me había sentido tan cerca de las nubes.

Durante el vuelo la canasta casi ni se movió, contrario a lo que piensan los que todavía no han tenido el placer de vivir esta experiencia. Me pareció que recorríamos largas distancias, subiendo y bajando, y sin querer mirar el reloj anticipé que el aterrizaje estaría pronta a llegar. Posiciones listas! Nos advirtió el conductor y todos, entre risueños y asustados, siguiendo las órdenes del jefe, nos arrodillamos y nos protegimos con las cuerdas.

En tierra firme tres hombres nos estaban esperando para ayudarnos a sostener el globo. Con inmensas cuerdas nos halaron con mucho cuidado mientras el globo, muy lentamente, se comenzó a desinflar. Callada, como si me hubieran quitado mi juguete preferido, observé los demás globos con detenimiento. El mío ya estaba en tierra firme. Era hora de desembarcar.

Contrario a lo que pensé, el viaje aún no había terminado. A la salida los organizadores nos estaban esperando con una botella de champaña para celebrar la exitosa aventura. Brindamos todos, como viejos amigos, después de haber vivido, como bien nos lo dijo el conductor, una aventura que sólo se vive una vez en la vida”. Mentira! Yo me encargaré de repetirlo una vez más. 

Entrevista con Mehmet Atar, conductor del globo.

1. Cuánto tiempo lleva conduciendo globos?

Llevo ocho anos.

2. El viaje en globo es peligroso?

No hay ningún peligro, es mucho más seguro volar en globo que en avión. Las condiciones del clima son lo más importante. Si hay un poco más de viento de lo previsto, no se puede volar. Muchas veces cancelamos el vuelo el mismo día porque no podemos correr el riesgo.

3. Qué tipo de gas utilizan?

Gas propano.

4. Cuántos globos vuelan cada mañana?

40 globos máximo volamos al mismo tiempo. Todos estamos en permanente comunicación.

5. Qué sucede en caso de que se estrellen?

Lo máximo que puede pasar es que los globos se den “besitos”, pero nada más. No es grave.

6. Cuántas compañías de vuelo en globo hay hoy en Capadocia?

Volamos diez en total.

7. Y durante el invierno?

Los globos viajan todos los días en verano y en invierno. Todo depende de las condiciones meteorológicas.

8. Cuántos galones embarcan en la canasta?

Siempre llevamos dos tanques para volar y dos tanques de seguridad.

9. Que es lo mas difícil de volar?

El aterrizaje siempre es mas difícil.

 Lugares para conocer en Capadocia 

- El Museo de Göreme fue nombrado en 1984 Patrimonio Mundial de la Unesco. El museo, al aire, libre contiene 30 edificaciones naturales convertidas en iglesias y catedrales en donde vivieron sacerdotes y monjas. Cada una de estas construcciones contiene frescos originales de los siglos XIX y XI.

-Hoy en día hay 20 ciudades subterráneas abiertas al público en Capadocia. El guía le contará la historia de estas magníficas construcciones y el estilo de vida de las poblaciones que habitaron hace miles de anos atrás.

-Para los deportistas hay múltiples excursiones a caballo, en moto, camionetas o a pie para disfrutar del magnífico paisaje de la región. Se recomienda la caminata por el valle Rosado.

-Por último, no se puede ir de Capadocia sin disfrutar de su maravillosa gastronomía. El restaurante Nazar Borek lo deleitará con las deliciosos platos de la región. 

Turquía, Agosto 2009

11 de octubre de 2009

Roman Polanski, una vida de película

Ana María Durán, Corresponsal en París, El Espectador

Estrenando nueva casa en 10050 Cielo Drive, en el barrio de Bel-Air, cerca de Beverly Hills, el 9 de agosto de 1969 Sharon Tate, actriz americana y segunda esposa de Roman Polanski, se encontraba cenando con unos amigos cuando, de repente, tres miembros de “La Familia”, comunidad sanguinaria dirigida por Charles Manson, entraron a la mansión y asesinaron despiadadamente a cada uno de los invitados, incluida Tate, con ocho meses de embarazo. Esta tragedia fue quizás uno de los momentos más dolorosos para el director, productor y actor franco-polaco quien, a su devuelta a Los Ángeles, se deshizo de todo lo que algún día había pertenecido a su vida con la actriz.

A mediados de los años 60 y 70, Polanski se consagró como un destacado director en el mundo con películas como El bebé de Rosemary (1968), Chinatown (1974) y Tess (1979). Aunque su fama, prestigio y reconocimiento mundial crecían, su vida personal siempre dio de que hablar. Nuevamente, el 10 de marzo de 1977 en una supuesta sesión fotográfica para la revista francesa Vogue en casa de Jack Nicholson, Polanski, de 43 años de edad, obligó a Samantha Geimer, de tan sólo 13, a tomarse varias copas de champaña que mezcló con un sedante y abusó sexualmente de ella. Denuncia, arresto, y luego prisión. En 1° de febrero de 1978 Polanski cumplió 42 días en la Chino State Prison en California; a su salida huyó hacia Inglaterra, para luego instalarse en Francia. Hoy, cuando se cumplen 32 años de este episodio y cuatro décadas del terrible asesinato de su esposa, Polanski revive sus pesadillas. Pues en busca de un reconocimiento cinematográfico en el festival de Zúrich terminó siendo detenido por una orden de arresto proferida hace 30 años.

Una buena parte de las más reconocidas celebridades e instituciones cinematográficas alrededor del mundo se ha unido por la causa de liberar a Roman Polanski, argumentado como “inadmisible que una manifestación cultural internacional, rindiendo homenaje a uno de los más grandes cineastas contemporáneos, se haya transformado en una  trampa policíaca”.

Pero para muchos otros, este segundo arresto es simplemente el show mediático perfecto. “La indignación manifestada por el arresto de Roman Polanski en Polonia, país de origen del cineasta y en Francia, su país de adopción, me parece desfasada y exagerada”, aseguró el periodista Yves Théard en el diario francés Le Figaro. Asimismo, resulta paradójico que sea la propia víctima quien desde hace varios años haya perdonado a Polanski y quien asegure que quienes realmente han arruinado su vida han sido los medios de comunicación. Casada y con tres hijos, Samantha Geimer vive hoy tranquila en Hawái. “Lo que pasó esa noche es difícil de creer, pero no se parece a nada en comparación a lo que me sucedió el año siguiente. Es claro que él hizo algo malo, pero fueron los medios los que realmente destruyeron mi vida”, aseguró Geimer en la revista People en 1997.

Otra de las mujeres que durante estos años le ha salvado el pellejo a Polanski fue Marina Zenovich, quien en 2008 presentó Polanski: Wanted and Desired, un documental con archivos reales y testimonios que hasta hoy han dado de que hablar. Su trabajo muestra, entre otras cosas, cómo el juez Laurence J. Rittenband, quien en ese entonces era uno de los jueces más respetados de la Corte Superior de Los Ángeles, “estaba más preocupado por su propio protagonismo que por hacer justicia”.

Nueva obsesión francesa

Alexandre Tylski, autor del libro Roman Polanski, una firma cinematográfica, (2008) aseguró hace algunos días en el diario francés Le Monde que este nuevo arresto  es una “ obstinación kafkiana”: “Polanski reconoció los hechos, aceptó los días en prisión y pagó una multa de 31 años de exilio y de humillaciones públicas y mediáticas, una sentencia mucho más larga de lo que estaba previsto. ¿Qué otra cosa hace falta?”.

Según el ministro francés de Cultura y de Comunicación, desde que se supo la noticia, Nicolás Sarkozy ha seguido muy de cerca el tema. “Sabemos las condiciones en las que sucedió el hecho y de la misma manera en que existe una América generosa y que amamos, existe también una América que nos da miedo y es esta América la que nos acaba de mostrar su cara”, aseguró Mitterrand en entrevista en Europe 1. No obstante, el reciente escándalo en el que se encuentra el ministro francés tras las acusaciones de pederastia que le ha hecho la oposición (por los contenidos de su libro La mala vida, 2005) han bajado el perfil de su agresiva defensa pública a Polanski, reduciéndola al silencio.

Hoy, Emmanuelle Seigner, esposa actual de Polanski y estrella de rock francesa, se verá obligada a dejar los escenarios del underground parisino para luchar junto con Woody Allen, Martin Scorsese, David Lynch, Wong Kar Wai y Mónica Bellucci para exigir la “liberación inmediata” del director. Seguramente, por su propia experiencia, muy pronto también el presidente Nicolás Sarkozy se unirá de manera diplomática a esta causa, conociendo la manera como se ha involucrado en las liberaciones de ciudadanos franceses en el mundo.

Publicado en El Espectador: