16 de enero de 2010

“Hemos comenzado el siglo XXI con una dictadura”

Historiador de arte y ex director del Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Ariel Jiménez es hoy en día uno de los curadores más reconocidos a nivel mundial, especializado en el arte latinoamericano. Curador e investigador de la Colección Patricia Phelps de Cisneros desde 1996, Ana María Durán Otero habló con él en su rápida visita por París.

¿En que dirección está orientada la Colección Patricia Phelps de Cisneros?

A partir del momento en que Patty Cisneros toma conciencia, a mediados de los años ochenta, de que su pasión por las artes plásticas la había llevado a constituir una verdadera colección, la Colección ha buscado promover la producción de los artistas latinoamericanos dentro y fuera de nuestras fronteras. Esto es, coleccionarlo, conservarlo, estudiarlo y darlo a conocer en los más diversos escenarios, particularmente en aquellos donde puede tenerse un impacto en la formación de los jóvenes historiadores y curadores de arte: en los centros universitarios y los museos.

 ¿Cuál es la meta de la colección?

Demostrar la riqueza, densidad y significación históricas del arte producido por los artistas latimoamericanos. Acabar con los prejuicios que pretenden relegarnos a una supuesta periferia, y demostrar que artistas de talento existen aquí como en cualquier parte del mundo, que somos uno más de los factores que construyen el mundo. Más allá de esa imaginería fantástica y exótica que excita la imaginación europea, existe también una América Latina moderna, fuente de experiencias históricamente significativas y profundamente inscritas en la historia de occidente. Una América Latina, en fin, que no puede ser reducida a los estereotipos de lo exótico.

¿Cuál es la importancia de artistas venezolanos como Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto en el arte de los años 50 en Francia?, ¿Cuál fue su aporte?

Tanto Carlos Cruz-Diez como Jesús Soto y, en menor medida, Alejandro Otero, formaron parte de una oleada de artistas –escritores, pintores etc.- que durante las décadas del 50 y el 60 participaron activamente, y de manera creativa, en las vanguardias artísticas de entonces. Ellos justamente demostraron que se podía ser latinoamericano sin responder necesariamente a los estereotipos de lo exótico y que su obra y pensamiento podían enriquecer el escenario europeo como el latinoamericano.

¿Qué pasó con el esplendor de artistas venezolanos a mediados del siglo pasado? , ¿Cómo ve a los jóvenes artistas hoy?

Estos artistas y las prácticas museográficas y curatoriales que formaron parte de su escenario durante las décadas del cincuenta y el sesenta dejaron en Venezuela fuertes tradiciones. Existen varias generaciones de artistas que han agregado su obra, en ocasiones admirables, después de las suyas, como existen hoy algunos jóvenes artistas de gran talento y cuya obra quedará sin duda como un aporte valioso.

¿El espacio que se le da a la cultura, artes, música, se ha visto perjudicado con el gobierno de Hugo Chávez?

Lamentablemente sí. En el caso venezolano existe una variable particular, y es la llegada y luego la instalación de un gobierno retrógrado, de funcionarios ignorantes, llenos de rencores atávicos -casi coloniales- que ha terminado por desmantelar toda o casi toda a red de instituciones que conformaban la vida cultural venezolana. Hemos comenzado el siglo XXI como comenzamos el siglo XX: por una dictadura. No existe un espacio público que no haya sido reducido al silencio, o a la aún más triste función de ser una sencilla herramienta de propaganda política.

¿Cuál es la situación actual del arte latinoamericano hoy en el mundo?

Es muy difícil generalizar, pero me parece que a nivel de algunas grandes instituciones museísticas de Occidente, y en algunas universidades, sobre todo en Estados Unidos e Inglaterra, ser un artista de origen latinoamericano ya no es, o lo es cada vez menos, un handicap, algo que lleve a su catalogación automática e irreflexiva. Y en este proceso es evidente que artistas como Carlos Cruz-Diez, Jesús Soto, Gego, Oiticica o Mira Schendel han tenido una influencia considerable.

¿Existe alguna tendencia o característica particular que identifique o diferencie, por ejemplo, el arte brasilero del colombiano, peruano o mexicano?

Así, de entrada no. Nunca de manera general y colectiva, pero si se miran  determinados momentos  históricos y determinados movimientos o artistas, es posible establecer ciertos parámetros. A mí, por ejemplo, me parece evidente que entre los artistas de la abstracción geométrica brasileña (hablo de Oiticica, Lygia Clark, Sergio de Camargo) hay una tendencia a pensar la obra como un cuerpo en interacción con otros cuerpos.

En Venezuela, por el contrario, hay una marcada tendencia (en casos como los de Soto, Cruz-Diez, Gego, Otero) a pensarlos dentro de una pureza formal, primero, y  luego como estructuras destinadas o bien a producir luz o bien a jugar en cierta forma con la luz, de manera que tienden a ser inmateriales.

En Argentina, por otra parte, hay una tendencia muy marcada hacia la obra como dispositivo de sentido, literaria, o que en todo caso incorpora el sentido de la palabra escrita, que es incomparablemente mayor a la de otros países. Esto sin hablar de la presencia de una cierta estética de lo kitsh, que es muy visible en los jóvenes artistas argentinos, más en todo caso que en Brasil, Venezuela o México.

 ¿Cuándo el arte latinoamericano adquiere un reconocimiento mundial?, ¿Quiénes fueron los artistas precursores de este despertar?

Bueno, creo que es justamente en la década de los sesenta. Paralelamante al boom de la literatura se da la coincidencia de un conjunto admirable de artistas venezolanos, argentinos, brasileños, colombianos etc. que forman parte activa de diversos escenarios, en Europa principalmente. Los precursores, si podemos llamarlo así, son personalidades como Matta, Wilfredo Lam, y luego la generación de los sesenta, los artistas de los que hemos venido hablando.

¿ El arte latinoamericano se mueve mejor en Europa o en Estados Unidos?

Creo que, por razones muy diversas, entre ellas razones de orden demográfico, político etc, existe un mayor interés en los Estados Unidos. Es evidente. Aunque hay escenarios cada vez más estudiosos de lo latinoamericano, como ciertas instituciones inglesas.

 ¿Considera que la crisis actual ha afectado a los grandes compradores de arte?

Por supuesto, es algo que, en mayor o menor medida, afecta y amenaza con afectar cada vez más al planeta entero, y no creo que el mercado del arte pueda permanecer inmune. Al contrario, es quizás uno de los primeros que sienten el impacto de las crisis económicas.