13 de diciembre de 2010

¡Qué viva la música!

Entrevista en París el 13 de junio de 2008

Este joven venezolano de 29 años es una de las promesas musicales más reconocidas a nivel mundial. Comenzó a tocar violín a los 5 años, a los doce ya dirigía una orquesta en Venezuela. Hoy en día llena salas de concierto alrededor del mundo y teatros de la talla de la Scala en Milán.

¿Cómo fue su primer acercamiento con la música?

Yo nací en 1981 y agarré mi primer instrumento en 1986. Quería tocar trombón como mi papá, pero no podía porque el trombón es un instrumento muy grande. Comencé entonces con la trompeta pero me dolían los dientes, y después llegué al violín porque todos mis amigos lo tocaban. Eso sí, el violín me encantó.

¿Qué fue lo que más le gustó de este instrumento?

El violín es un instrumento muy difícil porque no está temperado. Es decir, no es como el piano que esta afinado y cuando tú tocas una tecla, suena. Para que suene una nota en el violón es muy difícil.

¿Cuál es el instrumento impresindible en una orquesta?

Todos son esenciales. El instrumento del director es la orquesta y aunque existen distintos formatos de orquesta- la orquesta de cámara, el ensable de viento de madera, de metal, la banda de la orquesta, la de cuerda- todos los instrumentos son importantes.  Eso sí depende la orquestación que quiera el compositor.

¿Qué orquestas ha dirigido?

Yo he dirigido mucho en Venezuela. Comencé cuando tenía 12 años y a los 13 ya estaba dirigiendo continuamente. En Europa, por ejemplo, trabajé con la orquesta de Radio France en París y la dirigí por primera vez en el 2006 en un concierto de música latinoamericana.

¿Le hubiera gustado estudiar en Europa?

Sin quitarle la importancia a la educación musical europea allí es muy difícil que un director diriga una orquesta, se necesita pasar 5 años estudiando el piano. En Venezuela yo ya tenía una orquesta que yo mismo dirigía, esa fue la mejor educación para mí. Fue una oportunidad única. Comencé con la Orquesta de Cámara Amadeus, después con las Orquestas Juveniles del estado de Lara, la Orquesta de Bolívar, luego la Sinfónica de Lara y la Orquesta Juvenil de Caracas que dirigí durante 3 años.

¿Cuál ha sido el escenario más retador?

Todos los escenarios tienen algo especial, pero quizás el más emocionante fue mi primer concierto con la Sinfónica de Lara a mis 16 años. En estos días dirigí la Orquesta Filarmónica de Viena que es un ícono en el mundo. Me sentí muy bien porque yo la dirigía cuando tenía 7 años en mi casa con el disco (jajaja).

¿Cuál es la pieza más difícil de tocar?

Todas, cada una tiene su dificultad ya que cada una es muy diferente de la otra. No se puede decir que Mozart es más fácil que Maller, porque Mozart  tiene su dificultad, quizás no es tan virtuoso como Maller pero tiene otra tipo de virtuosismo: los colores, la forma de tocarlo, la simpleza. Mientras más simple es la música mucho más difícil es hacerla, porque te exige mucho más a ti. Morzart tiene una forma sencilla, pero el resto lo tengo que poner yo. El director es un creador, soy yo quien tengo que crear la música.

¿Cómo ve a América Latina a nivel de orquestas?

El maestro venezolano José Antonio Abreu está trabajando mucho en Colombia, especialmente en Medellín, Bogotá y Cali. Sé que hay un movimiento que todavía no se ha destapado. Sin embargo, el problema no sólo en América Latina sino en el mundo es la burocracia. Todo se tranca por la burocracia, si hay un proyecto que está avanzado y que cuesta un poco más de dinero del presupuestado el proyecto se tranca, el dinero tiene que ir entonces para otro bolsillo y ese ha sido el problema de las artes. En Venezuela, gracias al maestro Abreu, hemos sacado estos proyectos adelante.

¿Con cuántos niños cuenta la orquesta Venezolana hoy en día?

El sistema de orquesta tiene alrededor de 260.000 niños, pero el maestro Abreu quiere llegar al millón de niños. Además hay 70.000 coralistas, más los músicos populares que forman el sistema, es gigantesco. También se está trabajando en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. Asismimo se está expandiendo en Escocia y en Los Ángeles.

¿Cuál es su principal objetivo como músico?

Uno de mis objetivos es promover los jóvenes directores venezolanos. Evidentemente las orquestas juveniles ya están muy bien vistas fuera de nuestro país, pero ahora viene la etapa de las nuevas generaciones que deben tener la oportunidad que yo he tenido durante los últimos años. El hecho de que los jóvenes tengan acceso a las artes y a la música cambia a la sociedad de verdad, y eso es lo que estamos haciendo ahora. Eso es lo que la gente necesita y eso es lo que estamos exportando al mundo.

¿Está establecido en Caracas?

Estoy establecido en el avión. Ahí está mi casa por ahora. 

8 de diciembre de 2010

Hotel Scribe, patrimonio histórico francés

Hasta el mes de diciembre el Hotel Scribe en París celebra sus 150 años con encuentros culturales, literarios y gastronómicos. Construido en 1860, este maravilloso hotel hace parte del patrimonio histórico y cultural de la Ciudad de la Luz.

En 1860, mientras París vivía la época de grandes renovaciones urbanísticas, Napoleón III le ordenó al Barón Haussmann construir un edificio en la calle Scribe, situada entre la lujosa Ópera Garnier y la Place Vendôme. Con este proyecto, el Segundo Emperador de Francia quiso hacerle un homenaje a Eugène Scribe, miembro eminente de la Academia Francesa y escritor de libretos y de obras para la ópera y para teatros importantes de la ciudad.

Tres años después de su construcción, la edificación fue escogida como sede principal del Jockey Club, y el famoso Grand Café”, localizado en el lobby del hotel, se convirtió en el punto de encuentro de la élite parisina y de la “crema y nata” del mundo de las artes, de la moda y de las letras. Múltiples personajes de la vida cultural mundial visitaron y hasta vivieron allí. La famosa cantante y actriz afroamericana Josephine Baker y el importante decorador ruso Serge Diaghilev lo escogieron como lugar de residencia, y habitaron en las suites más lujosas durante varios años.

Este fue también el centro principal de prensa de las Fuerzas Aliadas durante la Liberación de París en los años cuarenta. Allí se instalaron los más reconocidos periodistas y reporteros de la época, y en los maravillosos salones del hotel el general Eisenhower dio conferencias para la prensa en presencia de grandes corresponsales y fotógrafos como Ernest Hemingway, John Dos Passos, Robert Capa y Lee Miller.

A partir de los años ochenta el hotel comenzó diversas etapas de remodelación que se prolongaron hasta el 2007. El hotel cuenta hoy con 213 habitaciones y 13 suites, además de habitaciones dúplex con un diseño interior moderno. Jacques Grange se encargó de la novedosa y elegante decoración, y hoy el Hotel Scribe ofrece tres nuevos espacios: el spa, el salón de té y el restaurante-bar “Café Lumière”, construido en homenaje a los hermanos Lumière, quienes en 1895 realizaron su primera proyección pública de cinematografía en uno de los salones. Con un techo de cristal y un hermoso patio exterior, este nuevo restaurante ofrece los platos más exquisitos de la cocina francesa. Asimismo, el comedor “Les Muses” (Las Musas) sirve platos de temporada con un toque más contemporáneo.

Celebrando sus 150 años de historia, el Hotel Scribe ha venido organizando un ciclo de conferencias, de exposiciones e invitaciones culinarias que terminará el 31 de diciembre con una gran cena de año nuevo. Asimismo, el historiador Pierre-André Hélène publicó el libro “L’Hôtel Scribe, une légende au coeur de Paris” (El Hotel Scribe, una legenda en el corazón de París), con el propósito de resaltar la importancia de este grandioso lugar como patrimonio y huella viva del pasado histórico francés.


3 de diciembre de 2010

Viajar sin impuestos

Para miles de viajeros en el mundo realizar compras durante las vacaciones resulta ser un verdadero martirio. Buscar el detalle perfecto para familiares y amigos, recorrer las calles mirando vitrinas o aguantar largas filas en los almacenes puede llegar a ser insoportable. Por esta razón, para ahorrarse este tipo de problemas, muchos compran a última hora en las conocidas tiendas duty-free, almacenes que ofrecen productos libres de impuestos.


El primer almacén duty-free en el mundo fue inaugurado en el Shannon Airport en Irlanda en 1947. Millones de pasajeros que viajaban entre Norte América y Europa solían parar en este aeropuerto, algo que llamó la atención de Brendan O´Regan, quien  imaginó la estrategia perfecta para llamar la atención de los viajeros. Así, propuso que todo lo que la gente comprara después del control de inmigración no tendría impuestos. La idea fue todo un éxito y poco a poco este tipo de almacenes se fue expandiendo por el mundo entero.


Los productos sin impuestos se consiguen no sólo en aeropuertos, sino también en algunos puntos fronterizos, en cruceros y aviones. Cosméticos, perfumes, chocolates, cigarrillos, licores, ropa y accesorios de marcas lujosas son sólo algunos de los principales productos que se venden en estos lugares. Asimismo, adentro de los aviones y, dependiendo de las aerolíneas, se ofrecen catálogos que presentan una gran variedad de accesorios y alimentos para disfrutar durante el viaje: kits de aseo y de belleza, objetos electrónicos, lujosos relojes, joyas y gafas de sol y juguetes para entretener a los niños.


En aerolíneas como Air Canada, Singapur Airlines y Korean Air, por ejemplo, se recomienda visitar la página web de la aerolínea días antes de viajar para escoger y reservar los productos  que usted desea comprar. Algunas de estas compañías ofrecen artículos y promociones exclusivas que no se ofrecen en los aeropuertos. Virgin Atlantic, por ejemplo, es la única compañía aérea que ofrece a la venta el vodka mediterráneo Akvinta Premium.


Sin embargo, aunque mucha gente cree hoy que este tipo de shopping es la mejor manera de ahorrarse unos pesos hay quienes aseguran que no es la mejor solución ni la más barata. Según un estudio de la compañía Kelkoo, el aeropuerto inglés Heathrow,  además de contar con las tiendas de duty-free más costosas en el mundo, ofrece solamente el 6.2 por ciento de descuento en sus tiendas, lo cual indica que la diferencia con las tiendas de la calle no es significativa. “Los aeropuertos crean un ambiente perfecto para que la gente sienta la necesidad de comprar, ya que además de tener tiempo para hacerlo, cuentan con dinero extra en sus bolsillos. Todavía se tiene la percepción de que estas tiendas ofrecen los mejores precios y no siempre es así”, asegura Bruce Fair, director de la investigación.


Mire, compare y compre


A nivel mundial, los productos de mayor demanda en el mercado duty-free son los siguientes: licores, perfumes, cosméticos, tabacos y cigarrillos, chocolates, aparatos electrónicos, accesorios y ropa de marca.  Sin embargo, recuerde que cuando se compra en una tienda duty-free es importante saber más o menos cuál es el precio real del producto que usted desea. Es por esta razón que los fanáticos de este tipo de shopping intentan buscar primero mejores precios en Internet o en las tiendas en las ciudades para luego saber si comprar en el aeropuerto vale la pena. No olvide que algunos países tienen un límite de compras. Si se sobrepasa, deberá declararlo y pagar una multa. Por ejemplo, cada pasajero tiene derecho a comprar un cartón de 200 cigarrillos, un litro de alcohol, dos litros de alcohol suave, dos litros de vino y 250 ml de perfume.  En cuanto a las bebidas alcohólicas busque las ediciones limitadas o premium, ya que seguramente serán licores de muy alta calidad a muy buen precio.


Una vez usted compra alguno de estos productos es casi imposible cambiarlos, así que cerciórese de que su compra no tenga ningún defecto. En caso de comprar aparatos electrónicos, no olvide que los voltajes y las tomas de corriente son diferentes en todo el mundo. Con las nuevas medidas de seguridad, no intente pasar las botellas de licor en el maletín de mano, ya que la probabilidad de que se las decomisen es alta. Por último, respire, no olvide la prudencia y la calma antes de comprar en almacenes duty-free. Las estrategias de marketing, la excitación del viaje y las llamativas vitrinas de algunos almacenes logran captar la atención del consumidor, quien en pocos segundos olvida cuánto dinero tiene en su billetera. Intente no volver a su casa con más deudas.