Escrito por Ana María Durán - Martes, 29 de Mayo de 2007
De sus primeros años de infancia en Costa de Marfil, Claudia Latorre Taylor recuerda la libertad de caminar por la playa junto a su hermana gemela, los juegos con amigos africanos después del colegio, y a su mascota Tarzán, un chimpancé que vivió con la familia durante más de dos años, y quien se convirtió en el gran amor de la vida de su mamá.
Hija del Cónsul General de Colombia en la antigua colonia francesa, Claudia vivió hasta los diez años entre Costa de Marfil, El Cairo y Colombia, valorando la cultura colombiana y siendo consciente de conservar, a pesar de la distancia, mucho amor y respeto por su tierra natal. “Veníamos a Colombia todos los años a ver a mi familia, eso siempre me permitió saber quién era y no perder mis raíces. En mi casa siempre se mantuvo la identidad colombiana”, asegura.
Al regresar al país, Claudia continuó sus estudios de primaria y de bachillerato en el Liceo Francés en Bogotá, lugar al que se adaptó sin ninguna dificultad, gracias a su excelente nivel de francés y a su extrovertida personalidad. Sin embargo, no olvida el primer dictado que le hicieron en el colegio en clase de Español, cuando escribió Cundinamarca con K. “Como yo nunca había escuchado esa palabra y no sabía ni siquiera qué era, me sonó que empezaba con K, todos los niños de la clase se burlaron de mi durante todo el semestre”, comenta sonriente.
A los 18 años, en el último año del colegio, ella y su hermana decidieron irse a Francia y aprovechar la oportunidad de salir del país. Terminó la carrera de Lenguas Extrajeras Aplicadas en la Universidad de la Sorbona y, años después, se especializó en la escuela de Derecho Internacional.
Entrada al cine
Esta colombiana emprededora, inteligente y rumbera siempre pensó regresar a Colombia cuando terminara sus estudios en Francia, pero las oportunidades de trabajo fueron apareciendo y poco a poco comenzó a construir su vida en París.
De una oficina de comunicaciones y prensa pasó rápidamente al mundo del cine en 1995 a través de una empresa encargada de doblar grandes películas americanas al francés. Con mucha paciencia aprendió la terminología y la metodología del cine, hasta que el presidente de la compañía decidió comprar una empresa de postproducción de sonido.
Así se especializó en el sector comercial, entrando en contacto con directores franceses, organizando grandes producciones del cine europeo. Hoy, 6 años después, Claudia Latorre es la encargada comercial del Polo de Sonido de Quinta Industries, el cual abarca los Auditorios de Joinville, de Boulogne y SIS (este grupo goza también de un Polo de Tratamiento de Imagen). La presencia de 7 películas colombianas en el pasado Festival de Cannes le permitió reafirmar a Claudia el interés por el mercado latinoamericano en Europa.
Sin embargo, su contacto con el cine latinoamericano ha sido muy poco. Hace algunos años coordinó la postproducción de una película venezolana con Luis Armando Roche, quien la contactó con el colombiano Francisco Norden, produciendo juntos en los estudios de Joinville la famosa película El Trato, estrenada hace seis meses en Colombia. “El mundo del cine francés tiene muchas ayudas para el cine extranjero y pienso que es importante para Colombia abrirse a Europa con películas que cuenten historias reales y problemáticas actuales del país. Esos temas tienen mucha acogida en Francia”, dice.
Para Claudia es innegable que durante los últimos 10 años, Europa y especialmente países como Francia están más interesados en lo que América Latina tiene para ofrecerles. Por eso opina que es necesario que Colombia aproveche el interés y la motivación de cada vez más europeos por conocer a fondo nuestra cultura, nuestra música y nuestras tradiciones. “Aunque países como México y Argentina tienen una producción mayor y un público más definido aquí, hay otros países como Colombia que no han logrado esto. Queremos que tanto sus películas como sus directores se manifiesten”, afirma.
Para esta colombo francesa, quien lleva más de 20 años viviendo en París y quien conoce a fondo los intereses del campo cinematográfico en Francia, las oportunidades están en bandeja de plata para que productores colombianos expongan sus proyectos y se beneficien de las ayudas. La producción de cine en Colombia va en aumento y cada día hay nuevas historias y temáticas por contar. “Estamos esperando las voces de productores colombianos.”
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De sus primeros años de infancia en Costa de Marfil, Claudia Latorre Taylor recuerda la libertad de caminar por la playa junto a su hermana gemela, los juegos con amigos africanos después del colegio, y a su mascota Tarzán, un chimpancé que vivió con la familia durante más de dos años, y quien se convirtió en el gran amor de la vida de su mamá.
Hija del Cónsul General de Colombia en la antigua colonia francesa, Claudia vivió hasta los diez años entre Costa de Marfil, El Cairo y Colombia, valorando la cultura colombiana y siendo consciente de conservar, a pesar de la distancia, mucho amor y respeto por su tierra natal. “Veníamos a Colombia todos los años a ver a mi familia, eso siempre me permitió saber quién era y no perder mis raíces. En mi casa siempre se mantuvo la identidad colombiana”, asegura.
Al regresar al país, Claudia continuó sus estudios de primaria y de bachillerato en el Liceo Francés en Bogotá, lugar al que se adaptó sin ninguna dificultad, gracias a su excelente nivel de francés y a su extrovertida personalidad. Sin embargo, no olvida el primer dictado que le hicieron en el colegio en clase de Español, cuando escribió Cundinamarca con K. “Como yo nunca había escuchado esa palabra y no sabía ni siquiera qué era, me sonó que empezaba con K, todos los niños de la clase se burlaron de mi durante todo el semestre”, comenta sonriente.
A los 18 años, en el último año del colegio, ella y su hermana decidieron irse a Francia y aprovechar la oportunidad de salir del país. Terminó la carrera de Lenguas Extrajeras Aplicadas en la Universidad de la Sorbona y, años después, se especializó en la escuela de Derecho Internacional.
Entrada al cine
Esta colombiana emprededora, inteligente y rumbera siempre pensó regresar a Colombia cuando terminara sus estudios en Francia, pero las oportunidades de trabajo fueron apareciendo y poco a poco comenzó a construir su vida en París.
De una oficina de comunicaciones y prensa pasó rápidamente al mundo del cine en 1995 a través de una empresa encargada de doblar grandes películas americanas al francés. Con mucha paciencia aprendió la terminología y la metodología del cine, hasta que el presidente de la compañía decidió comprar una empresa de postproducción de sonido.
Así se especializó en el sector comercial, entrando en contacto con directores franceses, organizando grandes producciones del cine europeo. Hoy, 6 años después, Claudia Latorre es la encargada comercial del Polo de Sonido de Quinta Industries, el cual abarca los Auditorios de Joinville, de Boulogne y SIS (este grupo goza también de un Polo de Tratamiento de Imagen). La presencia de 7 películas colombianas en el pasado Festival de Cannes le permitió reafirmar a Claudia el interés por el mercado latinoamericano en Europa.
Sin embargo, su contacto con el cine latinoamericano ha sido muy poco. Hace algunos años coordinó la postproducción de una película venezolana con Luis Armando Roche, quien la contactó con el colombiano Francisco Norden, produciendo juntos en los estudios de Joinville la famosa película El Trato, estrenada hace seis meses en Colombia. “El mundo del cine francés tiene muchas ayudas para el cine extranjero y pienso que es importante para Colombia abrirse a Europa con películas que cuenten historias reales y problemáticas actuales del país. Esos temas tienen mucha acogida en Francia”, dice.
Para Claudia es innegable que durante los últimos 10 años, Europa y especialmente países como Francia están más interesados en lo que América Latina tiene para ofrecerles. Por eso opina que es necesario que Colombia aproveche el interés y la motivación de cada vez más europeos por conocer a fondo nuestra cultura, nuestra música y nuestras tradiciones. “Aunque países como México y Argentina tienen una producción mayor y un público más definido aquí, hay otros países como Colombia que no han logrado esto. Queremos que tanto sus películas como sus directores se manifiesten”, afirma.
Para esta colombo francesa, quien lleva más de 20 años viviendo en París y quien conoce a fondo los intereses del campo cinematográfico en Francia, las oportunidades están en bandeja de plata para que productores colombianos expongan sus proyectos y se beneficien de las ayudas. La producción de cine en Colombia va en aumento y cada día hay nuevas historias y temáticas por contar. “Estamos esperando las voces de productores colombianos.”
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