17 de septiembre de 2008

Desajustes demográficos. El mundo se arruga


Por: Ana María Durán / París

Europa se preocupa por las bajas tasas de natalidad de los últimos años. La avalancha de pensionados es uno de los mayores retos para las políticas sociales de los gobiernos del mundo. países. Hoy, el 20% de la población europea supera los 65 años.

El verano de 2003 será recordado en Francia como uno de los más trágicos de los últimos años. Una ola despiadada de calor, la famosa canicule, mató aproximadamente a 15.000 personas, en su mayoría mujeres de más de 75 años, quienes fallecieron de deshidratación a causa de temperaturas nocturnas extremadamente altas, ausencia de viento y falta de ventilación.
La catástrofe cuestionó las condiciones en las que viven miles de personas mayores y revaluó las políticas de atención a los mayores de 60 años, población en continuo crecimiento, especialmente en Francia, Rusia y Alemania. También cuestionó la precariedad de los hospitales para este tipo de emergencias y evidenció la soledad y el abandono en el que viven los ancianos.
La situación en Europa es problemática en países con una esperanza de vida alta y una tasa de natalidad baja. La mejoría de las condiciones de vida, la menor exposición a factores de riesgo, el avance de la tecnología y las nuevas políticas públicas han permitido, desde hace unos 30 años, la prolongación de vida de la población.
Las personas mayores de 65 años representan hoy el 25% de la población europea. La edad promedio de un habitante de la Unión Europea, que en 1960 era de 32 años, puede llegar a ser de 50 años en 2050. Según estudios del Insee (Instituto Nacional de la Estadística y de Estudios Económicos), el número de ancianos aumenta y el de jóvenes disminuye. A partir del primero de enero de 2008, Francia cuenta con un 21,6% de ancianos de 60 años o más, mientras los menores de 20 años representan por primera vez menos de un cuarto de la población.
“El envejecimiento de la población ha sido particularmente precoz en Francia. Quizás la evolución del sistema de pensiones y la ayuda de fundaciones especializadas en ancianos son en parte responsables de que hoy en día el tema de la baja tasa de mortandad se haya convertido en una problema demográfico”, aseguran Jêrome Bourdieu y Lionel Jesztenbaum, investigadores del Instituto Nacional de la Investigación Agrónoma.
Y sin embargo, el problema no es estrictamente europeo. Estados Unidos sufre del mismo síntoma. Según el estudio Population Aging and Social Policy, la baja tasa de natalidad durante el siglo XX es la causa principal del enjevecimiento de la población norteamericana. Hoy, las comunidades negras e hispánicas cuentan con cifras más altas de fertilidad que las blancas. En consecuencia, la población negra e hispánica es mucho más joven.

“Poblaciones con altas tasas de fertilidad en años recientes (países en África, por ejemplo) tienen relativamente menos personas mayores, mientras que aquellos con una larga tradición de baja fertilidad (la mayoría de países europeos) cuentan con una población considerable de viejos”, asegura Peter Uhlenberg, miembro del departamento de Sociología de la Universidad de Carolina del Norte.
Las campañas que invitan a las mujeres a tener bebés se han multiplicado a lo largo de los últimos años, pero no han funcionado.
Futuro incierto en América
En Colombia, de los 44 millones de habitantes, cerca de tres millones son adultos mayores. Asimismo, según el DANE, la población mayor de 60 años superará los seis millones en 2020. Igualmente, en el año 2050 los mayores de 60 años conformarán entonces cerca del 21% de la población colombiana.
Para Martha Peláez, asesora regional de la OPS, “el envejecimiento en América Latina se caracteriza por el rápido crecimiento, la pobreza y heterogeneidad e inequidad en salud y desarrollo. Para 2025 serán 96 millones de personas que tendrán 60 años en América Latina y el Caribe”.
En un mundo dirigido hacia la competividad y las ventajas de la “eterna juventud”, existen muy pocos incentivos para que las personas mayores contribuyan activamente a la sociedad y se sientan integradas a un sistema que en la mayoría de los casos no las toma en cuenta.
El envejecimiento de los países, en diferentes niveles, es un fenómeno mundial y aunque poco a poco el tema ha comenzado a ser parte de las agendas de gobierno, el debate sobre qué tipo de vejez viven las personas mayores hoy y cómo vivirán la vejez las próximas generaciones, es preocupante. La falta de cobertura de necesidades básicas, las inconformidades con el funcionamiento del sistema de pensiones y de jubilaciones y sobre todo el rechazo y maltrato social hacia esta población, generan en la actualidad interrogantes preocupantes y respuestas inconclusas.

El Sur: envejecido y empobrecido

“Mientras que el mundo desarrollado se hizo rico y después viejo, los países en desarrollo se están envejeciendo antes de enriquecerse”. Con esta frase, el Panel Especial en Ginebra para el Envejecimiento resumió la crisis que en menos de cincuenta años enfrentarán gran parte de los países por debajo de la línea del Ecuador.
En la actualidad, en el mundo hay 590 millones de personas por encima de los 60 años. En el 2025, la cifra se duplicará, alcanzando las 1200 millones de adultos mayores. Así, para el 2050, se calcula que un quinto de la población será vieja. El 70% de este incremento ocurrirá en países en vías de desarrollo, que aún no cuentan con la infraestructura en salud pública ni políticas adecuadas para la vejez.

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