¿Dentro de la Comisión existe una política migratoria específica para América Latina?
Existe una política migratoria de la Unión Europea, la cual consta de dos documentos fundamentales: un pacto sobre la migración, aprobado por el Consejo y un enfoque global aprobado por la Comisión, en donde hay una mención específica para América Latina y en donde se expone el interés de la Unión Europea de definir un marco conjunto para las políticas de migración y de movilidad entre la Unión Europea y América Latina. Esto, dentro del contexto más general de los principios que regulan las políticas de migración de la Unión Europea con todo el mundo.
¿Cuáles son los principios básicos de esta política migratoria?
Son básicamente cuatro: favorizar los flujos regulares, luchar contra las migraciones irregulares, buscar formas de gestión conjunta de regulación de los flujos migratorios y construir una política de asilo europeo.
¿Cómo va el proyecto de “retorno voluntario” para los inmigrantes ilegales?
Soy consciente de todas las polémicas que esa directiva ha creado. Éste sirve efectivamente para armonizar situaciones muy diferentes de las que ya existían en los estados europeos. Las reglas están ahora organizadas de una forma mucho más precisa.
¿La Comisión se está enfocando más en la inmigración africana que en la latinoamericana?
De ninguna manera. Lo que sucede es que hay flujos migratorios más visibles que otros. Los flujos africanos tienen un impacto más fuerte y, además hay más presión porque es una situación más dramática. La migración latinoamericana generalmente, por la cercanía cultural en términos de lengua, costumbres y tradiciones se integra más fácil que otras. La migración latinoamericana ha creado históricamente menos dificultades.
¿Cómo enfrentar la “guetización” de las diferentes comunidades?, ¿cómo integrarlas?
Es esencial que los dos lados comprendan las relaciones recíprocas. Para Europa es muy importante tener una comprensión del fenómeno migratorio, sus razones, sus dificultades, pero al mismo tiempo es fundamental que los países a donde llegan los migrantes comprendan también las dificultades y los retos que tiene hoy Europa en términos económicos. Eso es una realidad.
¿Cómo ve la Comisión la figura de Chávez en América Latina?
Nosotros trabajamos con todos los países y gobiernos que han sido elegidos democráticamente, que comparten un esquema con nosotros de desarrollo y de estabilidad. No hacemos una distinción entre gobiernos de izquierda o de derecha, porque cada país es libre de elegir su propio modelo de desarrollo económico y político.
¿Qué puede esperar América Latina de la Comisión con la crisis económica actual?
Es difícil contestarlo, porque aún no está claro el impacto de la crisis. Creo que los países latinoamericanos están mucho mejor preparados en estos momentos. La crisis que empieza a golpear a los países europeos y americanos no ha tenido el mismo impacto en América Latina gracias a sus políticas macroeconómicas de estabilidad y al hecho de que el costo de los precios de las materias primas ha permitido reconstituir reservas. Sin embargo, la Unión Europea ha puesto sobre la mesa un plan de ayuda para la crisis, 160 mil millones de euros, para que los países europeos enfrenten este shock.
¿Cuál es el gran reto de la Comisión para 2009?
El tema de la integración de la región latinoamericana es muy importante para la Unión Europea, porque integración significa también estabilidad, paz y posibilidad de desarrollo. Nosotros siempre hemos buscado facilitar las formas de integración regional, como instrumento para facilitar estabilidad. Eso sigue siendo nuestra prioridad esencial, el problema es cómo hacerla, cómo desarrollar estas políticas para lograr el objetivo. Lo que sí nos gustaría es apoyar más la ejecución de proyectos innovadores que agreguen y atraigan a los diferentes países latinoamericanos para un esfuerzo común.
Entrevista publicada en El Espectador:
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