Ana María Durán, corresponsal en París
Poco se puede esperar del viaje relámpago del presidente francés, Nicolás Sarkozy, a Oriente Medio. Sus buenos oficios, esta vez, parece que no darán los resultados esperados. Es muy difícil que pueda repetir la hazaña de Georgia y Tbilisi, donde consiguió impedir que Putin tumbara al presidente Mijaíl Saakashvili.
Ya se entrevistó con el presidente egipcio, Hosni Mubarak. También habló con el presidente palestino, Mahmud Abbas, y por si fuera poco, tuvo una larga reunión con el jefe israelí, Shimon Peres. No ha ahorrado esfuerzos. Sarkozy convocó a su misión mediadora al rey Juan Carlos de España y al líder sirio, Bashar Assad. No obstante, la tregua se ve lejos.
Durante una conferencia de prensa junto al presidente de la Autoridad Palestina, Sarkozy aseguró condenar la ambigüedad de la ofensiva terrestre israelí. “Israel es una gran nación, una gran democracia: el mundo no entendería que Israel dejara que la situación en Gaza se empeorara, convirtiéndose en una problemática más dramática que hasta ahora”, aseguró.
Asimismo, en una entrevista con tres periódicos libaneses, An-Nahar, As-Safir y L’Orient-Le Jour, el presidente francés afirmó que “Hamas era el responsable del sufrimiento de los palestinos”, y según el diario Le Monde invitó a Francia a participar como mediador siendo que “la responsabilidad particular de Francia ha sabido construir un lazo de confianza y de amistad con ambos partes”.
También recalcó la importancia de la figura de Egipto en el posible cese al fuego; sin embargo, el grupo islámico Hamas respondió inmediatamente a sus palabras, refiriéndose al discurso del jefe de Estado francés como de “total parcialidad a favor de Israel”.
El papel del mandatario galo ha despertado suspicacias. Algunos lo acusan de querer ganar protagonismo y de creerse “El Salvador”. Tal como lo hizo el diario madrileño Público, que de manera burlesca e irónica se refirió a la visita del presidente como la de un cuarto Rey Mago: “Melchor, Gaspar y Baltasar y... ¿Nicolás? El presidente francés, Nicolás Sarkozy, viaja hoy a Oriente Próximo con la intención de convertirse, en vísperas de Reyes, en el mesías que llevará ayuda a Gaza”.
¿Podrá Sarkozy mediar entre Israel y el grupo Hamas?, ¿ayudará su visita a una posible reconciliación? Los que le apuestan al sí aseguran que su rol de mediador dentro del conflicto con Rusia y Georgia el año pasado, que el recibimiento a la ministra israelí la semana pasada en París, y que sus buenas relaciones en Washington ayudarán a encontrar una salida al conflicto, pero advierten que será a largo plazo.
Y aunque hay que reconocer que fue el primer mandatario occidental en tratar de resolver el conflicto, muchos advierten que esto puede significar una estrategia perfecta de popularidad, tal y como lo hizo con la liberación de las enfermeras búlgaras e Íngrid Betancourt.
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