
El próximo 7 de junio la Unión Europea se la juega con las elecciones europeas 2009. Las fuertes críticas contra la falta de propuestas concretas, y la creciente indiferencia de miles de ciudadanos preocupan a la mayoría de los jefes de estado. La abstención continua creciendo desde 1979, en el 2005 fue de 57,5 %, y este año, podría llegar a un temeroso record.
Por el momento, especialistas y políticos reconocen que la campaña, por lo menos en Francia, ha sido floja, aburrida, sin un verdadero debate de fondo. En otras palabras, las propuestas no están a la altura de los verdaderos desafíos europeos. Y aunque el partido de la UMP encabeza las encuestas, 6 puntos más que el PS, según Bruno Jeanbart, director de estudios políticos del barómetro OpinionWay, 57 % de las personas encuestadas declararon no estar interesadas en el escrutinio. « Es un fracaso para todo el mundo », aseguró Jeanbart en el diario francés Le Figaro.
Sin embargo, el presidente francés Nicolás Sarkozy no se rinde, y esta semana, de la mano de su más grande aliada, la canciller alemana Ángela Merkel, lanzaron un llamado a todos los europeos para « la construcción de una Europa fuerte que nos proteja, una Unión Europea que esté a la escucha de los ciudadanos, que sea dinámica y que innove. Una Unión Europea sólida y unida en el mundo, respetando la diversidad de sus estados miembros ».
“En Francia, la abstención es fuertísima, ya que no se están ofreciendo proyectos que le lleguen a la gente, faltan políticos con ideas concretas. Sarkozy es muy inteligente políticamente, toca todos los temas, pero ahora es importante que tome en cuenta, por ejemplo, a América Latina. Si no lo hace, España lo va a hacer en enero del 2010”, aseguró Jean-Claude Martínez, diputado francés en el Parlamento Europeo, presente en el lanzamiento de la red Euro-Latinoamericana de Parlamentarios para el Desarrollo esta semana en La Haya.
Claramente, uno de los temas más espinosos y discutidos durante los últimos años dentro de la Comunidad ha sido el de la inmigración, el cual, en varios países, se ha convertido es un tema fundamental de salud pública y de respeto a los derechos humanos. Sin embargo, parece ser que en Francia, la lucha interna entre la izquierda y la derecha no ha dejado replantear soluciones reales y efectivas.
“El tema de América Latina, por ejemplo, no se puede tratar de la misma manera que el de África. La derecha y la izquierda en Francia tienen hoy el mismo problema: falta de liderazgo de corpus intelectual. Los grandes problemas actuales, la inmigración, la crisis económica y sanitaria, la pobreza, los cambios climáticos han pasado a un nivel planetario. Ya los debates tienen que subir y discutirse a otro nivel”, concluye Martínez.
Parece ser que las predicciones de los resultados del próximo domingo no son positivas, aunque mucho dependerá de lo que se pueda avanzar durante la semana. Los europeos hoy dudan del trabajo conjunto y serio de sus líderes, y de la construcción de verdaderas políticas de acción frente a los grandes desafíos.
“La Unión Europea atraviesa por una crisis muy grave. La ilusión de una óptica de aparente estabilidad con una posible ratificación al Tratado de Lisboa y la volutand de la presidencia francesa no cambian nada. Los europeos dudan de su eficacia, porque la Comunidad Europea esta dividida y enclaustrada, en procedimientos complejos y opacos”, afirmo el ex-primer ministro francés Dominique de Villepin en el diario Le Monde.
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