Ana María Durán, corresponsal en ParísLa condecoración al Dalai Lama con el título de “Ciudadano de Honor de París” enfurece al gobierno chino, quien considera este hecho como una amenaza a las relaciones entre ambos países.
La final del Roland Garros, uno de los torneos de tenis mas importantes del mundo, junto a los resultados de las elecciones europeas, opacaron, sin lugar a dudas, la visita del Dalai Lama en París el domingo pasado. Y aunque la prensa francesa no le dio la importancia que, para muchos, merecía la llegada del líder espiritual de los tibetanos, el gobierno chino recordará para siempre un hecho que podría convertirse en un quiebre entre las relaciones entre China y Francia.
En la conferencia “Ética y sociedad” que el líder tibetano presentó en el estadio de Bercy frente a 8000 mil personas que lo acogieron, con aplausos y bendiciones, y que lo escucharon durante más de dos horas, el líder y activista tibetano no ocultó su posición frente al gobierno chino, del cual aseguró ser portador de una política “ muy dura, y brutal” contra el Tíbet.
Sin embargo, el hecho que realmente disgustó al gobierno chino fue la condecoración que recibió el Dalai Lama horas después. A las cinco de la tarde, Bernard Dellanoe, alcalde de París, lo acogió con los brazos abiertos para darle el título de “Ciudadano de Honor ”.
"Recibo esta distinción como un ser humano que defiende los valores humanos, la paz y la no violencia”, declaró minutos antes de entregarle a Delanoe una Khata (bufanda tibetana en seda blanca como símbolo de respeto y felicidad).
“París no hace la política extranjera de Francia. París se sitúa en el punto de vista de los valores. Yo nunca he estado del lado de la independencia del Tíbet, yo no soy budista. Yo tomo posiciones ligadas con los valores de París y de mis convicciones profundas. De ninguna manera pretendo dirigir el mundo”, aseguró Bernard Dellanoe en rueda de prensa.
Frente a la imposibilidad del Dalai Lama de discutir en un diálogo frentero y abierto con el gobierno chino, un grupo de tibetanos y exiliados chinos inaugurarán en los próximos días una nueva alianza, con la iniciativa de crear un verdadero camino de comunicación entre ambas comunidades. La “Asociación Alianza Tíbet-China”, primera en Europa, bajo la dirección de cinco chinos y cinco tibetanos, buscará la forma más eficaz de desarrollar un camino de amistad y la reconciliación.
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