Una asociación francesa que promueve el cine sobre Colombia acaba de realizar su evento en París. Conexión Colombia estuvo en esta fiesta llena de imágenes, música e historias muy colombianas.
Ana María Durán
Corresponsal en Francia
Octubre 28 de 2009
Los corredores de las instalaciones de la Alcaldía del barrio doce, en el sur de París, estaban repletos de colombianos, franceses, niños, adultos y jóvenes universitarios esperando que las puertas de uno de los salones se abrieran para poder entrar.
Al abrirse todos entraron en desorden al salón acalorado y vaporoso, emocionados de ver a la extrañada y querida Colombia a través de imágenes, música y personajes desconocidos.

“Para las tres funciones que realizamos entre las dos de la tarde y las ocho de la noche tuvimos el salón completo. Esta primera programación fue un éxito total, lo cual nos ha llenado de gran satisfacción”, aseguró Giovanni Randazzo, uno de los organizadores del evento.
La muestra fue el primer evento organizado por la asociación ‘El perro que ladra’, invitada por la Fundación Tierradentro a hacer parte del festival 'Viva Colombia' que desde hace algunos años se realiza en el barrio doce de París.
'El perro que ladra' está compuesta por un grupo de profesionales en audiovisuales, investigadores y jóvenes estudiantes en artes dedicados a buscar material cinematográfico sobre Colombia, realizado por colombianos o por extranjeros. “La pregunta que nos impulsó a buscar este material fue cómo se habla y cómo se puede hablar de una situación política, económica y social tan compleja, y dolorosa como la colombiana, de una manera crítica y original a través del medio audiovisual”, señaló Randazzo, uno de los fundadores de la Asociación. “Reunirnos nos permitió compartir el material del que cada uno disponía, pero sobre todo analizarlo y reflexionar a partir de él. El análisis de cada película desemboca en una nutrida reflexión sobre diferentes aspectos de la situación del país.”
Creada en el 2009 y con sede principal en París, ‘El perro que ladra’ ha recolectado material de este tipo y espera expandir sus horizontes y poder

llegar a proyectar filmes de otros países de América Latina como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y Paraguay.
El curioso nombre nació de la expresión popular “Perro que ladra no muerde”. El propósito del equipo consiste en parecerse a ese perro que ladra, se manifiesta, grita y se expresa libremente, pero que no muerde, que no es violento, ni que incita a la violencia sino que, por el contrario, motiva a la unión y a la mutua comprensión entre los diferentes actores sociales de un mismo país.
En su primera convocatoria «El llamado del perro» recibieron más de 50 películas, “para fortalecer y promover la interacción entre realizadores franceses y colombianos”.
“Para esta primera convocatoria hemos aceptado producciones audiovisuales de todo género, duración y formato, películas de ficción o documentales, vídeo clips, video arte, cine experimental, animación y reportajes. No hemos impuesto grandes restricciones, ya que buscamos integrar a nuestro archivo fílmico una diversidad de obras audiovisuales que nos permita participar en diferentes tipos de manifestaciones y al mismo tiempo establecer un panorama de la producción cinematográfica colombiana contemporánea”, aseguró otro de los miembros del equipo.

En la primera edición del Festival fueron presentadas piezas de Marlon Vásquez (“Doña Ana”), María Isabel Sarmiento (“Yo, la de adentro”), Héctor Ulloque Franco y Manuel Ruiz Montealegre (“Hartos Evos aquí voy”), el colectivo Kinoclaje (“Tomasita y el caimán” - ver video abajo -), y Nicolás Rincón Guille (“En lo Escondido”), entre otros.
Todas despertaron la atención de los espectadores quienes, entre carcajadas, lágrimas y suspiros, presenciaron las diversas miradas de la compleja y multifacética realidad colombiana. En el filme “En lo Escondido”, por ejemplo, Rincón Guille presentó la historia de Doña Carmen, una mujer que, a través su propia experiencia, relata de qué manera su vida se ha visto entrecruzada entre la violencia de su marido, las fuerzas paramilitares, la magia de la selva y la soledad de la vejez.
Y así terminó este primer evento. Los asistentes salieron del salón con la misma velocidad y fuerza con la que entraron. Pero ya no con la inquietud de lo que está por verse, sino con satisfacción, y el recuerdo de un país lejano, añorado y sufrido.
Para mayor información:
El perro que ladra (Le chien qui aboie)
29, rue Richard Lenoir, 75011 Paris, France
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