17 de febrero de 2010

Todos quieren ir a Berlín

Berlín, 15 de Febrero 2010

A pesar de la imparable nieve que cubre Berlín desde hace una semana, las filas para comprar las boletas en los diferentes puntos de venta alrededor de la Potsdamer Platz se hacen cada vez más largas y los cafés no dejan de atender la cantidad de gente que, viajando desde cualquier parte del mundo, busca una bebida caliente mientras espera el comienzo de la siguiente película.

La Berlinale es hoy, sin lugar a dudas, el lugar de moda en Europa y lo es porque Berlín se ha convertido en los últimos años en una ciudad moderna, abierta, cosmopolita, mucho más internacional y con mejores propuestas culturales que ciudades como París, la cual muchos critican hoy por haberse convertido en una “Ciudad-Museo”.

Comparado con Cannes o Venecia, la Berlinale es el festival de cine más esperado en el mundo. Se estableció durante los años de la Guerra Fría convirtiéndose, después de la caída del muro, en un símbolo de apertura y cambio. Categorías como Panorama y Forum (en la cual está participando la película colombiana “El vuelco del cangrejo” del director Oscar Ruíz Navia) hacen del festival un evento que incluye películas experimentales y novedosas, en donde jóvenes cineastas de todo el mundo dan a conocer sus propias ideas, un lugar de expresión con la presencia de una audiencia abierta. “Lo increíble de este festival es que realmente le da la oportunidad a producciones pequeñas de llegar a ser mundialmente conocidas”, asegura la actriz inglesa Tilda Swinton en la ceremonia de apertura. La Teta Asustada, por ejemplo, producción peruana-alemana, ganadora del Oso de Oro en el 2009, está hoy nominada a los premios Oscar como mejor película extranjera. 

Gary Shapiro, ejecutivo de Sony y miembro del comité de los Oscares en la categoría de Mejor Película Extranjera confiensa no perderse del festival desde los años noventa: “ Berlín siempre ha tenido un aire distinto al de Cannes. En Berlín se encuentra la gente más inteligente, el festival es mejor organizado, hay mejores productos, y es verdad que los organizadores no son tan presumidos”.

Uno de los puntos claves de la Berlinale es que promueve el cine alemán y le abre las puertas a nuevos y jóvenes talentos de este país. El americano David Hudson, escritor para películas, vive en Berlín desde hace 15 años, y considera el festival como el más interesante, innovador y desafiante: “Una de las grandes fortalezas de la Berlinale es quizás lo que ha logrado con el cine alemán. Cannes, por el contrario, continua su tradición de rechazar muchas de las películas alemanas”.

Otra de las particularidades consiste en hacer partícipe a la ciudad entera. Desde el 11 hasta el 22 de febrero se organizarán actividades, conferencias y eventos culturales en diferentes puntos de la ciudad, abiertos a todo el público. Según Shapiro: “La evolución de Berlín la ha convertido en una ciudad verdaderamente global e internacional. Hace algunos años, todos querían ir a Roma o a París y no a Berlín. Pero esto está cambiando”.

Asimismo, Rainer Rother, director artístico de la Cinemateca Alemana asegura: “ En Cannes no hay mucha gente de Cannes que vaya al festival. La Berlinale no es solamente para expertos, es un orgullo que sea un festival verdaderamente público. Parte de la tradición del festival es también que es cercano a la gente de Berlín”.

Festivales de talla mundial como lo es Cannes, el balneario francés por excelencia, o Venecia, la ciudad más romántica del mundo. Esta vez la crema y nata del cine olvidó las inclemencias del invierno europeo para disfrutar  lo mejor de lo mejor en la deliciosa y apasionante capital alemana. 

1 comentario:

José Manuel Hoyos dijo...

Ganó porque a los osos les gusta la miel ;)